El ritmo de crecimiento de la economía mundial se incrementará desde el 3,1% hasta el 3,4%. Por un lado, los indicadores de actividad económica de los países desarrollados han sido mejores de lo previsto, mientras que los emergentes parecen consolidar su recuperación.

En este sentido, desde Caixabank Research valoran positivamente el retorno de flujo de capitales hacia los países emergentes luego de meses de fuertes salidas de estos países. Además, la paulatina recuperación del precio del petróleo ayudará a equilibrar las cuentas de los países emergentes productores de crudo y a estabilizar su situación financiera, lo que contribuirá a cimentar la recuperación económica de los emergentes y disminuir el riesgo que se cernía durante los últimos meses.

Respecto a China, Caixabank Research estima que el crecimiento económico del gigante asiático se situará en la parte baja del rango del 6,5% - 7% previsto por las autoridades chinas. Esta afirmación la sustentan en los malos datos de exportaciones (que registraron un descenso del 25% interanual) y de las importaciones (que caen un 14%). Entre los datos positivos se encuentra el de inflación, que pese a registrar un aumento de medio porcentual respecto a febrero y situarse en el 2,3%, todavía está por debajo del objetivo marcado por el Banco Central de China (3%), lo que posibilitará aplicar medidas más expansivas.

En el caso de Brasil, que atraviesa una situación convulsa tanto a nivel económico como político, señalan que la recesión se está agudizando, al cerrar el cuarto trimestre del año con un retroceso del 5,9%, interanual y, además, se prevé que el Producto Interior Bruto cierre 2016 con una nueva caída. Esta situación, unida a un déficit público del 8,2% y una tasa de inflación del 10,4%, terminará por arrojar una caída del PIB de entre el 2,8% y el 3,4%.

Estados Unidos, país que capta buena parte de los focos ante la posibilidad de que la Reserva Federal eleve los tipos de interés, registró un crecimiento de su economía del 0,3% en el cuarto trimestre del año (1 décima más de lo esperado). Este dato, que ha venido impulsado por un aumento de la demanda interna, parece confirmar la relativa buena marcha del país americano. Por este motivo, se prevé un crecimiento del PIB del 2,1% para 2016. La recuperación de la economía estadounidense desde el estallido de la crisis ha permitido crear, como señalan desde Caixabank Research, un total de 12 millones de puestos de trabajo (previamente se habían destruido 8 millones).

Entre los países avanzados, el único que registra tasas de crecimiento negativos es Japón. El PIB del cuarto trimestre cayó un 3% respecto al trimestre anterior. Sin embargo, los analistas de la entidad prevén que la economía nipona acabará registrando un crecimiento del 0,5% en 2016. En este sentido, recalcan que buena parte del futuro de la economía asiático dependerá de las exportaciones a Estados Unidos y China, dos mercados que parecen haber dejado atrás las dudas sobre su ralentización.

Respecto al petróleo, desde Caixabank Research estiman que el precio del barril de crudo termine el ejercicio 2016 en el nivel de los 55 dólares, mientras que en 2017 ascenderá hasta los 72 dólares, como consecuencia de la recuperación de la demanda global y el ajuste de la producción.