La renta fija no vive un buen momento. La deuda española a diez años tiene una rentabilidad del 1,6%, mientras que el bono a dos años renta un 0,3%. Esta rentabilidad viene condicionada por los tipos de interés que aplica el Banco Central Europeo (BCE), actualmente en sus mínimos históricos en el 0%.

Sin embargo, la Reserva Federal de Estados Unidos ya ha empezado a levantar el pie del ‘acelerador’ monetario y a final de año está previsto que vuelva a subir los tipos por tercera vez en lo que va de 2017, por lo que los elevará desde la horquilla del 1% al 1,25% en el que se mueven actualmente.

Con este contexto para la renta fija se presentó este miércoles el ‘Anuario sobre renta fija y financiación alternativa IEB - Axesor 2017’ que repasa el momento que vive este activo financiero en nuestro país y expone la situación actual de los mercados alternativos de financiación españoles, el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF).

El anuario apunta que “los temores de una burbuja en la renta fija han estado presentes desde mediados de 2015”, cuando aún no se tenía una confirmación de las mejoras tanto en las finanzas públicas en la Unión Europea (UE) como en los bancos. Esta situación se empezó a conformar debido al comportamiento de la deuda pública, y se “ha ido incrementando a medida que la eficacia de las actuaciones del BCE se empiezan a agotar”, comentó Jesús Hernando Sarria, coordinador del anuario e investigador del IEB. Sin embargo, desde el Instituto de Estudio Bursátiles (IEB) y Axesor Rating niegan que haya riesgo actualmente de burbuja, entre otras cosas, porque el volumen de emisión de Europa es inferior al de Estados Unidos.

El próximo año será posiblemente el año del final del ‘Quantitative Easing (QE)’ en la Eurozona y aunque el BCE ha anunciado que la retirada de los estímulos será gradual “nadie sabe exactamente cuál será el efecto de la retirada del mercado del mayor inversor de deuda en la historia de Europa”, señalaron desde IEB y Axesor.

Adolfo Estévez, director de Axesor, explicó que “en estos momentos nadie puede decir que no haya financiación. De hecho, para las empresas y países en rating con grado de inversión nos encontramos con condiciones históricamente favorables, que, probablemente, no volvamos a ver en nuestras vidas”.

Sin embargo, Estévez comenta que esto puede que cambie en algunos años, puesto que la disminución de bancos y cajas de ahorro que se ha producido en España tras el estallido de la crisis económica puede que reduzca la posibilidad de muchas empresas de recurrir a la financiación bancaria tradicional, al tener menos entidades a las que recurrir. “Está por ver el compromiso de permanencia de las nuevas opciones de financiación en el mercado y si realmente estamos ante un cambio estructural, como el que ya ocurrió en Estados Unidos durante los años ochenta cuando quebraron sus bancos locales”, indicó.

Cabe recordar que la financiación bancaria representa en España cerca del 80% del pasivo financiero con el que trabajan las empresas, mientras que en países como Alemania, Francia y Reino Unido se queda en el 50%. “Las empresas que han trabajado estos años en el proceso de diversificación de fuentes de financiación tendrán una ventaja comparativa frente aquellas que no han aprovechado la lección de la crisis para diversificar sus fuentes de financiación, quizá seducidos por la extrema liquidez de los últimos años, que a nuestro juicio es pasajera”, señaló el director de la agencia de la calificación.

En este contexto de alternativas que tienen las empresas a la hora de recurrir al crédito, los autores del informe destacan el papel cada vez más importante que juega el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) desde su creación en 2013. “En 2016 presentó un incremento del 23% en emisión de instrumentos de deuda a largo plazo (bonos y obligaciones) ubicando la cifra en circulación actual en 1.100 millones de euros. De las 26 emisiones actuales en circulación del MARF, las obligaciones ofrecen una rentabilidad media del 4,85% mientras que los bonos sitúan su rendimiento en el 5,48%”, comentó Sarria.

Al MARF, sin embargo, cabe recordar que no pueden acudir todas las empresas sino aquellas que tengan un ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) superior a diez millones de euros, y además deben cumplir una serie de condiciones como contar con la presencia de asesores registrados, auditores de cuentas, una calificación crediticia previa y una entidad colocadora en el mercado.

Gonzalo Roca, socio de Arcano Valores, destacó además que tras el estallido de la crisis económica los instrumentos de financiación de las empresas han ido incrementando. “La mentalidad de las empresas a la hora de financiarse antes era en 2D, sólo se veía el mercado de valores y la deuda bancaria, después de mucha pedagogía las empresas ya ven que puede recurrir al MARF, a emisiones de deuda senior, subordinada... “.

Más riesgo para cumplir con los objetivos

El momento de rentabilidades bajas para la renta fija ha hecho que muchos inversores se arriesguen más y opten otros activos como la renta variable o los fondos de inversión mixtos. Pero para los gestores en mercados de deuda esto ha supuesto recurrir a productos calificados como ‘high yield’, grado de especulación en español, que implica mayor riesgo pero también mayor rentabilidad. En este sentido, los instrumentos convertibles de capital contingente (CoCos), que es deuda híbrida financiera, ofrecen resultados atractivos para los inversores, aunque el mercado ha perdido la confianza en ellos como demuestra que las emisiones globales han caído respecto a los niveles alcanzados en 2014 y 2015.