El primer año en el parqué de Vueling se ha convertido en un viaje de ida y vuelta con muchos altibajos y no pocas turbulencias. Desde que aterrizara el 1 de diciembre pasado en la pista de la bolsa, la compañía ha perdido un 56,93 por ciento de su valor. Aunque los expertos coinciden en que lo peor ya ha pasado, Vueling debe demostrar muchas cosas al mercado. Con la familia Lara –que controla un 26,84 por ciento- y el nuevo presidente Josep Piqué a los mandos de la nave, el valor “trata de estabilizarse” y de remontar el vuelo. Desde el punto de vista técnico, no está claro que haya encontrado de nuevo el rumbo y tampoco falta quien defiende que apostar por la aerolínea sigue siendo “jugar a la ruleta”.
Del cielo al infierno para quedarse, de momento, en el purgatorio. Es la manera más gráfica de resumir el primer año en bolsa de Vueling. No sabemos si, como Dante, tendrá que “purgar” 7 pecados para “regresar al paraíso de las alzas”, para regresar a las alturas. Pero, por si acaso, ya ha iniciado su camino. Su último golpe de efecto ha sido el fichaje de un nuevo presidente: Josep Piqué tiene ahora el encargo de reflotar a la compañía, de marcar la ruta y de devolver la confianza a inversores y accionistas. Tarea difícil en un valor que ha pasado de 30 a 12,92 euros desde que tomase tierra en el parqué, el 1 de diciembre de 2006. Plan de vuelo complicado, pero no imposible Piqué tiene por delante un trabajo duro porque la confianza en una compañía se pierde en un minuto, pero se tarda mucho en recuperar. Y en ello está. A juicio de José Lizán, analista de Nordkapp, su llegada es un factor positivo para el valor porque “creemos que le da prestigio, buenos contactos y que, poco a poco, la irá metiendo en números”. Este experto entiende que la clara apuesta del Grupo Planeta por la aerolínea “tratará de hacer de Vueling una compañía seria, que crecerá en los próximos años y que buscará llevar a cabo alguna operación corporativa para lograr mayor dimensión”. Y el ex ministro ya se ha puesto manos a la obra: ha anunciado un nuevo plan estratégico para la aerolínea, que pasa por una revisión de tarifas, ya que considera que "están excesivamente bajas" en el sector. Piqué evita hablar de fusiones –posibilidad que no se descarta- y señala que Vueling tiene un futuro brillante por delante y que la acción está infravalorada. Una opinión que no comparte Laura Proubasta, analista de Agenbolsa, quien recuerda “la compañía publicó unas pérdidas muy importantes y que es un valor bastante especulativo”. Entre tanto, Javier Galán, gestor de renta variable de Renta 4, insiste en la idea de que pese a las buenas perspectivas y a las buenas palabras de su nuevo presidente, la “realidad es que Vueling lleva una corrección de más del 50 por ciento en el año y que los inversores siguen sin creerse los números y las expectativas de la directiva”. El factor clave en la compañía es el tiempo. Tiempo para que sus nuevos gestores demuestren si son capaces de hacer viable a la aerolínea y para comprobar “si se puede entrar en el valor”. Hasta entonces, habría que mirar para otro lado y esperar como agua de mayo que sus números a final de año arrojen un poco de luz. Una fusión como catalizador El principal problema de Vueling -pese a que tiene su estructura de bajo coste y está en funcionamiento- pasa porque no es rentable aunque, de momento, no tiene deuda. Genera pérdidas y sus tarifas deberían subir un 50 por ciento para que eso no ocurra, a juicio de Ofelia Marín Lozano, jefa de análisis de Banca March. Ahí está la clave y eso parece haberlo visto ya Josep Piqué. Los expertos creen que “su salvación” pasa por hacer algo en este sentido y hacerlo rápido, para no comerse la caja que tiene en unos tres años – afirma contar con 120 millones de euros-. Y tiene dos opciones: subir el precio de sus billetes bien porque logre nuevas rutas o porque se especialice en vuelos para empresas y buscar una alianza con otra compañía, con otra low cost, para tener menos competencia. Una posibilidad que ven con buenos ojos los expertos porque podría actuar como catalizador para el valor, aunque esta salida no deja de ser otra de las incertidumbres que rodean a Vueling, tal y como destaca Nicolás López, director de análisis de MG Valores. En cualquier caso, Marín-Lozano habla de 8 euros como valor mínimo de referencia para que se lleve a cabo una operación, el “precio mínimo al que alguien podría comprarla porque sólo se gasta lo que ya tiene la compañía”. Una cifra que surge de poner en términos de precio por acción la posición que Vueling tiene en caja. De momento, todo son especulaciones, así que Gonzalo Cantarela, director de CG Gestión Privada, lo tiene claro: “no estaría en la compañía porque es muy peligrosa”. Viaje de ida y vuelta Los expertos destacan que Vueling es una empresa que no tiene activos, sino “slots” en aeropuertos (permisos de despegues y aterrizajes) y contratos de leasing de aviones, de manera que es una gran generadora de flujo de caja, porque simplemente tiene que amortizar esos contratos de leasing que tiene con grandes financieras. Pero no sólo depende de la disponibilidad de los “slots”, también del precio del combustible, del tipo de cambio euro/dólar y de las condiciones del mercado para la venta de billetes, con su consiguiente reflejo en el coeficiente de ocupación. Factores que, en los últimos meses, no han evolucionado como Vueling esperaba y a los que la compañía achacó en su día su segunda revisión de resultados a la baja para el cierre de 2007. El mazazo que supusieron ambas revisiones – en agosto y en octubre- provocaron el derrumbe de la cotización, pero también “los cambios de opinión” de Goldman Sachs: de colocarla hace un año a 30 euros, pasó a valorar sus títulos en 12 euros y posteriormente a 2,5 para, en apenas unas semanas, estimar de nuevo un precio objetivo de 13 euros para la aerolínea. Además, en junio pasado colocaba la participación de Apax Partners (tenía un 20,9 por ciento) a un precio de 31 euros. Y, en paralelo, la cotización de la compañía viajaba en su “particular montaña rusa”, sobre todo cuando las dos últimas valoraciones coincidieron con el segundo profit warning de Vueling, después de que dimitieran el presidente y varios consejeros a finales de septiembre. Similar cambio de parecer ha tenido otro de sus colocadores, Morgan Stanley, al rebajar de 33 a 10 euros su precio objetivo sobre la compañía en pocos meses. Según José Lizán, de Nordkapp, éste ha sido uno de los factores que le han dado la puntilla a Vueling: “las valoraciones que en su día se hicieron de la compañía y que llegaron a alcanzar los 54-55 euros”. A su juicio, “eran exageradas y le han hecho mucho daño”. La CNMV señala que no ve irregularidades en estos cambios tan bruscos en tan poco tiempo, pero hay quien asegura que la credibilidad de estos bancos de inversión estará “tocada” de cara a nuevas colocaciones. Léase Iberdrola Renovables. Técnicamente…