Nuestro sistema capitalista, sugiere que el epicentro de todo es el capital, el dinero. Los bancos centrales tienen el poder de administrar el flujo de dinero a su conveniencia e inyectarlo a los bancos privados para que ellos lo dispongan a su criterio.
 Los bancos, gestionados por aptitudes y actitudes humanas, han demostrado que no escapan de la locura y el delirio de las masas y en los últimos años, han sumido al mundo en un caos muy cercano a la gran depresión que azotó el mundo en 1.929 y lo cambió para siempre.

La riqueza se genera por una gran idea de negocio (Apple con su ipod, Iphone y ipad), por herencia o especulando. Heredar pueden unos pocos, tener una gran idea y venderla en todo el mundo es algo extraordinariamente escaso, pero la especulación es el negocio más antiguo de la humanidad. Se especula antes de que exista el dinero. El trueque es la forma más básica de especulación. Sea como fuere, si especulamos o bien si tenemos una gran idea, lo que mueve a la humanidad es la acción humana, movida en cierto modo por la codicia, la codicia de dinero o simplemente la codicia de estar en lo cierto y dejar algo que de sentido a nuestro paso por la vida. Lo que hacemos en esta vida, tiene eco en la eternidad.

Es por lo tanto de crucial importancia el manejo del dinero. El flujo de capital es necesario, justo y adecuado para que funcione nuestro sistema. En momentos de abundancia de liquidez los banqueros deben ser autoritarios y controlar la codicia, y en épocas de vacas flacas, ser tolerantes con nuestros errores e inyectar liquidez para recuperar el gasto público y privado, y para mejorar el empleo y la producción.

Pero el sistema tiene un fallo, un fallo en forma de destrucción de valor. Es justo cuando la codicia domina el ciclo expansivo y el flujo de dinero está en manos de líderes irresponsables, cuando el ciclo se enfrenta en la fase de vender castillos en el aire. En esa fase, el derroche del crédito bancario se convierte en dinero especulativo. La codicia busca el dinero fácil y en ese momento evitar una burbuja provocada por la sobrevaloración de activos se antoja como la principal función de los estados y bancos centrales. En esta crisis, la grave burbuja financiera provocada por el mercado inmobiliario ha tenido devastadores consecuencias en el sistema capitalista y todo el dinero destruido lastrará el crecimiento durante la próxima década.

No nos engañemos, quien va a sacar occidente de la crisis es el tejido empresarial, concretamente el pequeño y mediano empresario y éste únicamente podrá actuar si el dinero llega en forma de crédito y a un precio razonable. Los bancos, centrados en rebajar su activo más que en prestar disponen en Europa de un montante recordemos de 500.000 millones de euros. Sin embargo, ese dinero no irá a parar al activo del balance de las pymes. ¿Alguien tienen dudas de dónde irá a parar ese dinero prestado al 1%? Efectivamente, a los mercados de deuda pública para comprar bono español y bono italiano. Estas operaciones, significaran unos beneficios de alrededor de 15.000 millones de euros. Podría ser el paso previo para que la banca deje de pensar en su activo y se centre en su pasivo, es decir, prestar. Pero quien sabe, si cuando eso suceda, quedará alguien al que prestar.