La cadena de supermercados británica obtuvo un beneficio neto de 936 millones de libras esterlinas (1.348 millones de euros) en los seis primeros meses de su ejercicio fiscal (cierre a 25 de agosto), lo que representa un aumento del 18,8% respecto al mismo periodo del ejercicio precedente. Las ventas de la primera compañía británica del sector de la distribución minorista alcanzaron los 24.700 millones de libras (35.570 millones de euros), un 9,2% más, impulsadas por la facturación internacional de la empresa, que creció un 22%.