Desaceleración económica de carácter global que intensifica la debilidad de las economías más débiles, grandes desafíos en forma de compromisos de consolidación fiscal… todo, como resultado de la recurrente estrategia de comprar tiempo que han empleado las autoridades políticas en los últimos años.
Una estrategia de emisión de deuda descontrolada con el único fin de evitar la quiebra de aquellos “to big to fail”. Una desacertada decisión que ha llevado a una situación límite, una situación que se caracteriza por la diversidad de frentes abiertos, por el escaso margen de maniobra que presentan algunas economías, y sobretodo, porque no hay lugar para el error. La situación requiere de soluciones rápidas y con poco o ningún margen de error.

El impacto que esta “nueva situación” tiene sobre los mercados, está relacionada con un importante efecto sorpresa. La situación actual concentra la atención en la crisis de deuda que se vive en Europa (a pesar que como les decía hay muchos frentes abiertos) y todo lo demás, queda en un segundo plano. Cada noticia relacionada con la crisis de deuda de la eurozona, cada cambio, cada detalle, cada avance en las negociaciones, cada acuerdo… todo cotiza y todo tiene un componente sorpresivo, porque lamentablemente, en la eurozona se suele actuar en dos fases; primero anunciando lo que se va a hacer y después acordando, modificando y moldeando, aquello que se había anunciado. Así, todo cambio, toda desviación de aquello inicialmente anunciando, es el efecto sorpresa (bien positivo, bien negativo). Como habrán podido observar, este efecto sorpresa está estrechamente relacionado con la volatilidad de modo que si usted es un inversor que no está dispuesto a asumir un riesgo moderado, éste, es un momento en el que debe evitar el mercado.



Por el contrario, si usted es un inversor que está dispuesto a asumir cierto riesgo, puede encontrar movimientos interesantes. Por ejemplo, en el caso español hemos podido ver un importante recorrido al alza que ha llevado al Ibex a alcanzar cierta sobrecompra. La recogida de beneficios de las últimas jornadas, pese ser más importante de lo esperado, permite mantener intacta la zona de soportes a considerar y se establece entre los 8.565-8.436. Así, en la medida que estos niveles permanezcan intactos, el escenario más probable sigue siendo el de una reanudación alcista que permita un nuevo testeo a la zona de los máximos recientes, y que podría extenderse hacia cotas de 9.425 e incluso los 9.750. Un escenario que de cumplirse contaría con objetivos alcistas ambiciosos pero que como les advertía, no estará exento de los ya habituales efectos sorpresa.