El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, ha reconocido hoy que será "muy difícil" conseguir que la tasa de inflación se reduzca al 3% al final de año si "se consolidan" las subidas internacionales de los precios de los alimentos. En rueda de prensa durante la Asamblea del Banco Asiático de Desarrollo, Solbes también ha admitido que la subida de los precios de consumo, además de que "nos hace la vida más difícil a todos", puede tener "efectos negativos" sobre el crecimiento económico. Pese a que el aumento de la inflación y del paro confirman la desaceleración económica, Solbes ha insistido en que se puede conseguir un crecimiento medio del 2,3% en el conjunto del año -ésa es la previsión oficial del Ejecutivo- y ha añadido que él no utiliza la palabra "crisis".
"Si por crisis entendemos recesión no estamos ni mucho menos en recesión", ha señalado el ministro, para quien ambas son "palabras mayores que hay que utilizar para otras circunstancias". En la rueda de prensa, Solbes ha reconocido que las previsiones de que la tasa de inflación de la zona euro se sitúe en el entorno del 2% a final de año y la española en el 3% son ahora más complicadas de alcanzar. Señaló en este sentido que el continuo crecimiento de los precios de los alimentos internacionales "no es una buena noticia" y "si siguen aumentando los costes es muy difícil que la inflación baje todo lo rápidamente que deseamos". Por eso, ha considerado que el margen de actuación del Banco Central Europeo en sus decisiones de política monetaria es "limitado", dado que su principal objetivo es la lucha contra la inflación. Por otro lado, Solbes ha reconocido que la subida de los precios de consumo "detrae la renta de las familias más necesitadas", a las que "se les pueden plantear mayores