El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, aseguró hoy que el Estado ayudará a las entidades que hayan actuado correctamente en cuanto a solvencia y cuenten con unas cuentas públicas saneadas. Así lo puso de manifiesto en el V Foro Hispano Alemán, donde pidió a las entidades que no sean capaces de mantener su solvencia y sanear sus balances que "dejen de ser jugadores del sistema para no generar distorsiones en el sector público". Solbes explicó que este apoyo público en España se realizará a partir de los instrumentos tradicionales de cooperación dentro del sector, como el Fondo de Garantía de Depósitos, que podrá reforzarse, si es necesario, con "aportaciones temporales" por parte del Estado a modo de préstamos.
El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, aseguró hoy que el Estado ayudará a las entidades que hayan actuado correctamente en cuanto a su solvencia y que cuenten con unas cuentas públicas saneadas. Así lo puso de manifiesto Solbes en el V Foro Hispano Alemán, donde pidió a las entidades que no sean capaces de mantener su solvencia y sanear sus balances "que dejen de ser jugadores del sistema para no generar distorsiones en el sector público".

Solbes explicó que este apoyo público en España se realizará a partir de los instrumentos tradicionales de cooperación dentro del sector, como el Fondo de Garantía de Depósitos, que podrá reforzarse, si es necesario, con "participaciones temporales" por parte del Estado a modo de préstamos.

Recordó que, hasta ahora, en la economía española sólo ha sido necesario mitigar la falta de liquidez, pero aseguró que hay que ser conscientes de que la posibilidad de cierta recapitalización "se puede utilizar en España". "Con este objetivo en mente hay que seguir trabajando en el futuro", indicó.

El vicepresidente económico reconoció que no se ha conseguido restablecer el "normal funcionamiento" de los mercados financieros, y utilizó un símil al decir que, a través de las medidas, los gobiernos han facilitado al sistema una "silla de ruedas", pero no unas "muletas" para ayudarle a caminar.

"En silla de ruedas se va muy cómodo pero no ayuda a que vuelva a andar", señaló Solbes, quien consideró que en algún momento habrá que abandonar la silla de ruedas para que el sistema vuelva a funcionar.

En el aspecto macroeconómico, reconoció que actualmente el mundo atraviesa la peor crisis en muchos años, y adelantó que el 2009 será un año en el que se registrará una "importante" caída del PIB y un "considerable" aumento del paro.

"No sabemos cuándo va a terminar (la crisis), pero todos tenemos la esperanza y apostamos por que el 2010 sea mejor", señaló Solbes, quien, sin embargo, admitió que suponer que no habrá sorpresas en el futuro es "mucho suponer y no se corresponde con la realidad".

En este sentido, Solbes repasó las principales dificultades de la coyuntura económica, y aseguró que todos los países están dispuestos a apoyar las políticas necesarias para superar el periodo de ajuste. Además, recordó que muchas de estas iniciativas ya se han puesto en marcha y consideró "imprescindible" colaborar a nivel global, debido a la elevada interdependencia internacional que existe en el panorama económico. ADVIERTE DEL PELIGRO DE EXCEDERSE CON EL DÉFICIT.

En este sentido, recordó que los bancos centrales han actuado ya y que, para recuperar la confianza, la política fiscal juega un papel "fundamental", aunque señaló que "tan perjudicial es no aprovechar el margen presupuestario disponible como excederse entrando en una senda de déficit y deuda insostenible".

En cuanto a España, consideró que contaba con un buen punto de partida fiscal que se ha mermado por el "esfuerzo excepcional" que se ha hecho en 2008 y 2009 para superar la crisis, aunque recordó que el Gobierno no se ha olvidado de su compromiso con la estabilidad de las cuentas públicas a medio plazo.

De hecho, consideró que en 2010, si la crisis toca fondo, habrá que empezar a plantearse el proceso de ajuste presupuestario para mejorar el saldo de las cuentas públicas y mantener la deuda pública "claramente por debajo del 60%" del PIB.

LA CUMBRE DEL G-20, DETERMINANTE.

Por otro lado, tachó de "determinante" la próxima cumbre del G-20 que se celebrará en Londres y que debe servir, a su juicio, para reforzar el planteamiento mundial contra la crisis y descartar la aplicación de políticas centradas en la defensa de los intereses nacionales, ya que, a su parecer, llevarán a un "claro fracaso".

"Es imprescindible conseguir un buen resultado en la Cumbre", señaló Solbes, ya que, a su parecer, si no se avanza en esa dirección, no se recuperará una confianza suficiente para que el sistema funcione.

A su juicio, la cooperación global es "más necesaria que nunca", ya que la UE y el euro están demostrando que son "claves" para la recuperación. En su opinión, la moneda única ha conseguido anclar la estabilidad macroeconómica y ha contribuido a la estabilidad de precios, a los bajos tipos de interés y a cierta disciplina fiscal en Europa. EL

EURO, ELEMENTO DE PROTECCIÓN.

"Sin embargo, nunca habíamos previsto que fuera un elemento tan sólido de protección frente a tensiones globales y que pudiera crear el marco para las respuestas comunes", admitió el vicepresidente económico, quien se mostró muy satisfecho de todo lo que se ha conseguido en la UE.

Finalmente, Solbes celebró la ampliación de los países que participarán en el Foro de Estabilidad Financiera, y la inclusión de España y de otros países emergentes, lo que les permitirá contribuir a la reforma del sistema global.

ALEMANIA ADVIERTE SOBRE EL EXCESO DE AYUDAS.

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrück, aseguró que la actual recesión puede llevar a los países e instituciones financieras a cometer los mismos errores que después del 11 de septiembre, ya que se está inyectando demasiada liquidez al sistema.

"Me preocupo mucho por las consecuencias de la crisis", señaló Steinbrück, quien advirtió de que estas inyecciones pueden estar provocando el siguiente problema político, que puede ser un problema inflacionista a nivel mundial "muy grande".

Además, resaltó la necesidad de atender al coste social de la crisis, y apostó por hacer "todo lo posible" para no salir más débiles del actual periodo. "La economía de mercado ha demostrado su eficacia. No divaguemos con otras soluciones e intentemos las que han demostrado que son buenas", concluyó.