La petrolera Royal Dutch Shell pagará 15,5 millones de dólares para poner fin a un conflicto judicial por el que se acusaba a la empresa de estar relacionada con la ejecución en 1995 del activista nigeriano Ken Saro-Wiva y otros ocho civiles por parte del antiguo régimen militar. Ante el Tribunal Federal de Nueva York, la petrolera defendió que no tuvo nada que ver con la muerte de aquellas personas, entre las que se encontraba en poeta y activista Ken Saro-Wiva, quien dirigía una organización que pedía a Shell que asumiera sus responsabilidades en la devastación ambiental provocada en Nigeria. En 1995 ocho líderes tribales y el escritor Ken Saro-Wiwa fueron hallados culpables de asesinato y sabotaje contra las instalaciones de Shell, y fueron ejecutados por las autoridades militares nigerianas, pese a numerosas protestas internacionales.