La última piedra en el camino de Repsol por tierras gauchas ha sido la retirada de licencias de explotación en varias áreas del país. YPF se le atraganta, una vez más, a la petrolera española y el litigio contra el gobierno argentino promete más entregas. Sin embargo, los expertos creen que ya está prácticamente descontado todo el daño que su filial puede hacerle y Repsol comienza a ganar atractivo inversor. Analizamos las consecuencias de los últimos acontecimientos sucedidos con YPF y las perspectivas de inversión de Repsol.

Tras meses de conversaciones y tiras y aflojas entre el gobierno argentino y Repsol, finalmente el Ejecutivo gaucho decidió lanzar la primera piedra a la petrolera española con la retirada de las licencias para la explotación de cuatro áreas petroleras en el sur del país bajo el sello YPF. En concreto, se le arrebatarán las concesiones de Chubut y Santa Cruz, que en total representan el 3,8% de la producción de Repsol en Argentina. Además, el gobierno argentino no se queda con cualquier reserva, si no con todo un ‘caramelo’, ya que estas explotaciones son maduras y, por tanto, no necesitarán grandes inversiones. No obstante, para consuelo de la matriz española y de los inversores, Nicolás Fernández, director de Análisis de Banco Sabadell, explica que “la ventaja es que al final estas concesiones representan sólo el 8% de la producción de YPF. El gobierno no se ha atrevido a quitarle la licencia para extraer crudo en aquellas otras donde se requiere de más inversión para trabajar”. Eso sí, Repsol ya ha declarado que tomará medidas judiciales contra la provincia de Chubut (no así contra la de Santa Cruz) por lo que este capítulo no está cerrado del todo.

Actualmente, YPF aporta un 18% de las ventas totales, un 35% sobre el EBITDA y un 28% del beneficio operativo de Repsol. El gobierno argentino, conocedor de la fuente de beneficios de esta filial, lanza continuos órdagos sobre la compañía presidida por Antonio Brufau: le acusa de no cumplir las inversiones en el país, le prohibe las exportaciones de gas de la empresa por una deuda de 8 millones con el fisco y, por último, le embarga las licencias de explotación antes mencionadas. Por ello, los quebraderos de cabeza que YPF provoca a su matriz española crecen y crecen en los últimos tiempos. Entre 2010 y 2011 Repsol vendió un 26% de YPF por 2.816 millones, ¿cabría barajar ahora la posibilidad de que Repsol saliera finalmente de su filial y se ahorrara un problema? Según Juan José Alonso, analista de Dracon Partners EAFI, “no pensamos que a Repsol le convenga salir de YPF, menos aún cuando el pasado 8 de febrero se anunció el aumento de la previsión de recursos y reservas del gran descubrimiento de hidrocarburos no convencionales en la formación Vaca Muerta. Aunque, en el fondo, una mayor tensión política-empresarial sí que haría reducir los márgenes de seguir apostando por esta zona, las cifras que le aporta incentivan a la compañía a seguir luchando por esta importante pata del negocio”.

No obstante, según Ignacio Cantos, Director de Inversiones de Atlas Capital, "quizás le convenga vender un paquete de YPF al gobierno argentino y así se quitaría la incertidumbre de esa filial. Además, con el dinero que recibiría podría desarrollar nuevos proyectos en otros países, como en la zona del Caribe". Actualmente, Repsol posee un 57,43% de YPF, “la compró cuando el barril de petróleo estaba a 30 dólares y las reservas de la compañía eran la mitad que ahora. Repsol pagó 15.000 millones por YPF en su día, lo que se dice que el gobierno argentino quiere pagar ahora para quedárselo. Esto recuerda al ‘timo de la estampita’", dice Manuel Caruana, gestor de Banco Camino.

Desde el punto de vista bursátil, el último esquilmo en Argentina y los que podrían venir por la rama de YPF no deberían lastrar la cotización de Repsol. Según Nicolás Fernández, actualmente “YPF representa 5 euros por acción sobre la cotización de la española y Repsol ya recoge para el medio plazo lo peor para la situación de su filial”.Además, si se le siguen expropiando explotaciones, la filial argentina también verá reducido su beneficio y, por ende, su peso en la cotización de Repsol, el cual, según un informe de Ahorro Corporación, podría descender hasta los 2,3 euros.

Técnicamente “el valor se encuentra en una tendencia lateral bajista y creemos que puede continuar con sus descensos hasta la zona de 18,20 euros por título. Las medias están cortadas a la baja. El valor no tiene fuerza, le falta momentum y es clave que no se produzca la ruptura de la recta directriz alcista que viene formándose desde mediados del año 2010 y que pasa por los 18,70 euros”, indica Miguel Méndez, director de Big Deal Capital.

GRÁFICO REPSOL:




Las caídas de cotización parecen insalvables. Eso sí, “teniendo en cuenta que Repsol ha sido una de las petroleras más activas, sobre todo en el descubrimiento de recursos, los recortes pueden ser un buen momento de entrada”, afirma Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets. Además, “en el momento en que las bolsas acompañen, creemos que Repsol lo hará mejor”, pronostica Alberto Roldán, director de Análisis de Inverseguros.

A los inversores no les ha costado digerir la expropiación de explotaciones y, de hecho, el miércoles cayó en torno a un 2% por los rumores sobre la decisión del gobierno argentino, mientras que ayer recuperó un 1,08% hasta los 19,18 euros con la confirmación. Sin embargo, los expertos no descartan que la disminución de beneficios de su negocio en Argentina repercuta en los dividendos. Según Juan José Alonso “si Repsol no llega a un equilibrio de intereses con Argentina las probabilidades de ver una reducción del dividendo se incrementarán sustancialmente”. De momento, la petrolera española ofrece una rentabilidad por dividendo del 5,75% y continúa con su política de scrip dividend, posibilitando el cobro de las retribuciones en acciones que le evitan salidas de caja.