La resistencia de Reino Unido es el principal obstáculo para que los ministros de Economía de la UE alcancen mañana un acuerdo final sobre un nuevo sistema europeo de supervisión financiera, cuyo objetivo es prevenir la repetición de crisis financieras como la actual. Londres mantiene sus reservas a la reforma porque quiere limitar al máximo los poderes de mediación de las tres nuevas autoridades europeas (bancaria, bursátil y de seguros) que se crearán para arbitrar cuando haya discrepancias entre los reguladores nacionales de los países en los que opera una entidad transfronteriza.