El banco escocés registró una pérdidas a cierre de ejercicio de 1.100 millones de libras, lo que supone un 69,4% menos que en el año 2009.


Son buenos datos para el Gobierno de Escocia que suponen un respiro para su economía en la medida en que el 83% de la entidad es propiedad del Estado. Especialmente significativo fue el último trimestre del año, cuando  Royal Bank of Scotland volvió al terreno positivo, con unos beneficios de 14,1 millones de euros (12 millones de libras).