Cerrado el mes de junio y con el balance ya hecho de los seis primeros meses del año, las previsiones pasan por ciertos escenarios que rozan la perpetuidad, otros con visas de mejora y alguna que otra incertidumbre que pende del hilo de la consolidación de la recuperación económica mundial encabezada por Estados Unidos.
La conclusión a toro pasado sobre la evolución de los mercados es que se han comportando ‘sorprendentemente’ bien para todos los acontecimientos inesperados que han debido sortear, tales como el terremoto de Japón. Las tensiones geopolíticas han dado rienda suelta a una volatilidad que, ahora escorada en Grecia, se ha cebado con la renta variable sin piedad. Es por esto que las recomendaciones de los analistas pasan por evitar el corto plazo y entrar en las bolsas con perfil largoplacista con la esperanza puesta en la vuelta a la estabilidad antes de tomarnos las uvas. Ignacio Rodríguez, director para España y Portugal de M&G Valores, señala que ‘con una perspectiva de largo plazo (3 años) las valoraciones de la renta variable están muy atractivas’. Y es que es una afirmación harto repetida aquello de que las bolsas están muy baratas y, por lo visto, seguirán estándolo.


Europa, pasto de la volatilidad

El centro de Europa sigue siendo la niña bonita de los inversores. Es allí donde recomiendan estar, mientras mantienen un ojo sobre la situación de la deuda helena. Grecia es el origen de todos los males comunitarios y, fundamentalmente, de la banca, arrastrada hasta mínimos, en un caso por ser los grandes tenedores de las cuentas pendientes de Atenas, en otro, por las elevadas primas de riesgo a las que deben hacer frente. Los CDS funcionan en modo dominó y BBVA y Santander pueden dar habida cuenta de ello.

El Ibex 35 empezó el año prácticamente como ha acabado el mes de junio, ligeramente por encima del soporte de los 9.850 puntos y encerrado en una lateralidad soporífera al compás del viejo continente. Ignacio Albizuri, director de DeltaStock, asegura que es ‘descabellado’ entrar largos en nuestro selectivo teniendo en cuenta que se encuentra ‘rozando el nivel de ruido de los 9.810 puntos sin apenas retroceder’. Y advierte, ‘si no consigue consolidar zonas alcistas, irremediablemente el precio irá a buscar el objetivo total en 9.180 puntos’. Si consideramos estos niveles, ‘el Ibex 35 podría estar hasta un 6,5% más barato en los siguientes 6 meses’, concluye Albizuri.

Con el foco puesto sobre la renta variable europea, no hay novedad: Alemania se mantiene como el mercado por excelencia de todos los inversores y el Eurostoxx 50 como la referencia. En líneas generales, Javier Flores, analista de Dracon Partners EAFI, considera que ‘los múltiplos bursátiles se han contraído dando paso a que la relación rentabilidad/riesgo vuelve a ser más favorable para la renta variable’. De hecho, coincide Flores con otros analistas que destacan la importancia de los buenos resultados empresariales para ver unas bolsas más fuertes a medio plazo dando lugar a ‘mercados baratos y con alto dividendo’, facilitando el camino de vuelta de los inversores desde la renta fija a los mercados.

El razonamiento lógico lleva a pensar que mientras la curva de la prima de riesgo sigue siendo alcista, los mercados seguirán su marcha a la inversa considerando la clara correlación que existe entre ambos gráficos. Albizuri sostiene la teoría futura sobre ‘fuertes ventas’ que colocarán al Eurostoxx 50 en ‘el nivel de ruido de 2.490 y un objetivo total en 2.275 puntos’. Ésta es la principal hipótesis a manejar, pero habría que prestar atención a una menos probable ‘falsa ruptura de soporte para poder hacer saltar órdenes de fondos y bancos para después girarse hacia arriba’.

Lo cierto es que es casi imposible establecer previsiones teniendo en cuenta la incertidumbre griega que podría dar al traste con todos los esquemas de las casas de análisis. ‘Si se tranquilizase la situación macroeconómica’, apunta Ignacio Rodríguez, ‘posiblemente podría verse un rally’ de los mercados. No ve, además, oportunidades en los bonos gubernamentales europeos que ‘ya están descontando el mejor de los escenarios’ por lo que no tendrían mayor recorrido, frente a los bonos corporativos, que siempre siguiendo la línea de stop picking, presentan muy buenas perspectivas de rentabilidad.


El tío Sam no convence

Sabor agridulce es lo único que sabe dejar Estados Unidos en la boca de la mayor parte de los inversores durante el primer semestre del año: el empleo no remonta, los datos inmobiliarios recuerdan al estallido de la crisis en 2008 y, con todo ello, el consumo es prácticamente imposible que repunte. Los meses de mayo y junio han echado por tierra el optimismo con el que Wall Street comenzaba el año sabiéndose baluarte de la recuperación económica. No obstante, Flores apuesta por una tasa de crecimiento del 2,5% para Estados Unidos a cierre de año, frente al 2% de Europa con ‘una creación lenta del empleo, pero positiva para que las familias reduzcan su endeudamiento sin frenar el consumo’. El pronóstico es de menos de un 9% de desempleo para el mes de diciembre.

Por su parte, Eduardo Vicho, jefe de Análisis de M&M Capital Markets, considera que se trata de ‘un bache’ y sostiene que, de momento, el QE2 ‘ha conseguido estabilizar los mercados y reducir la volatilidad de forma sustancial’. Aún está por ver si la Fed aprueba un tercer plan de relajación cuantitativa, un escenario que ya descuentan muchos analistas. En esta línea, Vicho cree ‘difícil’ que los tres índices principales americanos ‘perforen los niveles de soporte claves como son los 11.550 puntos en el Dow Jones, los 2.550 puntos del Nasdaq y los 1.250 en el caso del S&P 500’. Ignacio Albizuri, algo más bajista, ve ‘el nivel de ruido’ para el S&P en los 1.240 puntos ‘y alcanzando este nivel bajista, el objetivo pasa a los 1.180 puntos’.



Esto tirando por la baja, pero si nos centramos en los máximos, Flores pronostica para el principal índice de referencia en Europa, los 1.450 puntos aupado por ‘una valoración más atractiva de las bolsas frente a la deuda’ que dará lugar a fusiones y adquisiciones corporativas, así como mayores dividendos.

Emergentes, ¿mantienen el ritmo?

La teoría apunta a que ninguna de las economías emergentes ha levantado el pie del acelerador, aunque algunas voces discordantes, como José Luis Cava, analista independiente, apuntan a una ralentización del gigante asiático. La caída en la demanda de cobre se encuentra en el origen de su sospecha puesto que de ella se deduce que China podría empezar a crecer a tasas inferiores a la actual.

Aún así, la previsión se mantiene: 9% de crecimiento para China a cierre de año con su consecuente, y más que positiva, repercusión sobre Europa y Estados Unidos.

Además, se va a producir un cambio de rumbo, según Javier Flores. Los bancos centrales podrán subir tipos todo lo necesario con tal de evitar la entrada de capitales y evitar la apreciación de sus divisas. La recomendación pasa por mercados con escaso riesgo geopolítico y expuestos a materias primas y energía, como Canadá, Rusia y Australia, y dentro del mundo asiático, Corea. Flores destaca, asimismo, que comenzará la retirada de algunas posiciones de Brasil.

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