Las medidas siguen sin llegar, la hoja de ruta que anunciaron los líderes europeos el pasado 26 de octubre sigue sin contar con las medidas concretas que permitirán su implementación.
Mientras tanto, en ausencia de esas medidas que necesita Europa pero que siguen sin llegar, la crisis de deuda de la zona euro sigue desbocándose y afectando a países cada vez más grandes y por tanto, a países cuya situación produce un mayor impacto. Como saben, el último damnificado es Italia, un país que si bien cuenta con un nivel de déficit inferior a la media europea (4,6% sobre PIB vs 6,6%), cuenta con un estable pero elevado endeudamiento (en torno al 128% del PIB) y con un bajo crecimiento (+0,2%). La inestabilidad política en Italia y la reticencia a aceptar las medidas de austeridad que exigía Bruselas (para reducir su deuda pública) y el BCE (para seguir comprando deuda), han llevado al país a una situación límite. Y es que a pesar de que finalmente Berlusconi se ha visto obligado a cumplir con las medidas que exige Europa, a pesar de haberse comprometido a ceder su cargo una vez se aprueben las medidas que exige Europa, la situación que se evidencia en los mercados es realmente crítica.

En las últimas jornadas hemos podido ver importantes tensionamientos en las curvas de tipos y una considerable volatilidad en la renta variable. Las alertas saltaron de forma importante cuando ayer, la prima de riesgo italiana continuaba disparándose y se aproximaba a los 600 pb. Ya saben que en ocasiones los mercados son caóticos, extremistas y también dejan al descubierto lecturas claras… en las últimas jornadas, la lectura es cristalina; el programa de compras de bonos que realiza el BCE en los países con problemas es insuficiente. Sirve para amortiguar la tensión pero en los momentos más complicados, es insuficiente. La prima de riesgo y la curva de tipos italiana continúan tensionándose, y la banca europea sigue sufriendo las consecuencias de ser el mayor tenedor de deuda italiana (los bancos franceses, alemanes y americanos son los más afectados al contar con más del 70% de la exposición global al papel soberano italiano).

Resumiendo, necesitamos más medidas y las necesitamos para ayer!!! ¿A que esperamos para reforzar el EFSF, a que una vez más sea tarde? Recordemos que la bola comenzó a girar con Grecia, y se ha llevado por delante a Irlanda, Portugal y amenaza con llevarse también a Italia y España. Es cierto que por el camino se han aprobado medidas, pero éstas llegan a destiempo y con la particularidad que nada más aprobarse, es necesario modificarlas, ampliarlas… Sencillamente, las medidas llegan tarde y siempre son insuficientes. ¿Para cuando un plan coordinado? ¿Para cuando un conjunto de medidas que permitan detener la bola de nieve que está arrasando a Europa?



Desde luego, si algo hemos podido aprender del pasado es que la situación no puede resolverse con medidas en forma de parche. Y lo peor de todo, es el futuro más inmediato nos deja una situación que exige medidas ambiciosas. Como pueden observar en la tabla anterior, los países tendrán que afrontar importantes vencimientos que tendrán que refinanciar en el ejercicio 2.012 y, a tenor del importante encarecimiento del coste de financiación que ha tenido lugar en el último año, parece que no sea sencillo asumirlo.