Según las perspectivas que manejan desde la entidad nipona, un parón en la producción de crudo en Argelia y Libia (con la gran probabilidad de que esta situación se extienda sobre Arabia Saudi) podría situar el precio del barril de crudo en los 220 dólares.

En concreto "es la situación más parecida a la guerra del golfo allá por 1990-1991. Si Libia y Argelia paralizan la producción de crudo de forma simultanea, los precios podrían dispararse por encima de los 220 dólares y las reservas de la OPEP podrían verse reducidas a los mismos niveles de aquellos años".