La región cotiza con descuentos importantes además de que el comportamiento de países como Arabia Saudita o Egipto se van a ir pareciendo cada vez más a los países emergentes.

El factor demográfico, según Oliver Bell, director de análisis de renta variable mercados emergentes de Pictet AM y gestor de Pictet MENA, es uno de los elementos principales de crecimiento en la región. Se trata de 330 millones de personas, la mitad de menos de 25 años, con tasas de crecimiento del 1,7 por ciento anual, “lo que significa que es la mayor del mundo.” Algunos países dependen más de la emigración como Qatar, mientras que otros Arabia Saudita, Egipto y Marruecos son grandes países que necesitan realizar enormes inversiones en infraestructuras ante el fenómeno de la urbanización.

“Dubái es un caso de país que necesita de migración”, asegura Bell. Tras la crisis financiera una parte de la población trabajadora ha vuelto a sus países de origen y hay 50.000 unidades de exceso de vivienda. Además en Abu Dabi todavía se sigue construyendo lo que provoca que haya un exceso de oferta de 200.000 unidades, lo que requiere varios años para ser absorbida.

En cuanto al sector financiero, el experto opina que una de las razones por las que es interesante empezar a invertir en la región MENA es que los bancos han estado saneando sus balances los últimos años. En Arabia Saudita, asegura, cuentan con suficientes provisiones y en Qatar el gobierno se ha hecho cargo. “En los Emiratos Árabes en conjunto se han resuelto gran parte de los problemas y es previsible crecimiento del crédito; además los márgenes bancarios son elevados y la tasa de créditos sobre PIB y depósitos sobre PIB es aún baja –excepto en Dubai-.
Los sectores que presentan mejor potencial de desarrollo, además del sector financiero, sería el sector petroquímico. Hay que tener en cuenta que se están construyendo gran cantidad de capacidad productiva, especialmente en Arabia Saudita.

A todo ello hay que sumarle, que actualmente la región está muy tranquila, asegura Bell. Hay que remontarse a Irán-Irak –que actualmente no forma parte del universo de inversión-, para encontrar asuntos de política interna.
Los países más convenientes para invertir según Bell son Qatar y Arabia Saudita, donde por cierto existe una concentración de acciones importante en manos de pocas familias, y en segundo lugar Emiratos Árabes -aunque Dubái y Abu Dabi sigan frágiles sus acciones están muy baratas-. Kuwait es otra opción de inversión, que dispone de 100.000 millones de dólares para inversiones en infraestructuras. A largo plazo, Egipto podría ser la locomotora de la zona, donde la proporción de propiedad.

Bell considera que MENA está aún por conocerse. Países en la región cuentan con un elevadísimo ahorro, enormes de fondos soberanos y gobiernos prácticamente sin deuda (12,1 por ciento sobre PIB en los países del Golfo, frente a 36 por ciento entre emergentes y más de cien por cien entre desarrollados).
A pesar de ello esta zona se ha comportado de manera similar que otros países emergentes. En años anteriores la diferencia se debía, apunta Bell, a un crecimiento del producto interno bruto menor. A ello se sumaron problemas del sector bancario tras la burbuja inmobiliaria en Dubai y Qatar, que llevará tiempo resolver. Aunque según el experto en Dubái está resuelto al 80 por ciento y no debería haber sorpresas. A medio y largo plazo estos países deberían crecer como el resto de emergentes, concluye Bell.