Los sindicatos implicados en la fusión de Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa reclamaron hoy a las entidades "concreción" y "justificación" sobre el recorte de 500 oficinas previsto en la integración, tras una nueva reunión que acabó sin acuerdo laboral y en la que las cajas ofrecieron "flexibilidad" en la reducción de sucursales, así como en la disminución de plantilla, inicialmente prevista en 1.800 personas pero de la que destacaron que se ajustará al número de empleados que desee irse de forma voluntaria.