La crisis internacional ha pasado factura a la mayoría de empresas belgas, que vieron reducirse sus beneficios el año pasado y que, en algunos casos, como KBC, Dexia y AB Inbev, han decidido privar a sus directivos de bonus con cargo a 2008. La remuneración de los ejecutivos se ha convertido en los últimos meses en un asunto polémico en todo el mundo, sobre todo en los casos de compañías que se han visto obligadas a aceptar ayudas públicas pero que no han reducido las millonarias retribuciones a sus máximos responsables. En Bélgica, el último escándalo se suscitó ayer, cuando se supo que el ex consejero delegado de Fortis, Jean-Paul Votron -que dirigía la entidad antes de la intervención pública que acabó con su fragmentación-, cobró el año pasado 6,3 millones de euros.
Otras entidades han seguido una política más prudente y, así, según revela el diario "Le Soir", los directivos de Dexia decidieron en enero renunciar a las primas correspondientes a 2008, igual que los de KBC, tanto para 2008 como 2009.

En cuanto al consejero delegado del gigante cervecero AB Inbev, Carlos Brito, también se quedará sin bonus de 2008, al no haber logrado los objetivos marcados, aunque mantendrá su sueldo (algo más de 1 millón de euros) y también obtendrá derechos sobre acciones.

En cuanto al máximo responsable del grupo químico Solvay, Christian Jourquin, él mismo ha solicitado una reducción de sueldo, desde los 1,7 millones de euros que recibió en 2007 a 990.000 euros en 2008 (el 40 por ciento menos).