El dato de empleo no agrícola en EEUU era la referencia macroeconómica más esperada de una semana muy surtida de noticias. La primera economía del mundo ha generado durante el mes de febrero 227.000 nuevos empleos, cifra superior en un 8% a los 210.000 esperados. Además, los empleos creados en los meses de enero y diciembre se revisan sustancialmente al alza.
La media de horas agregadas a la semana sube un 0,2%, cifra también positiva, constituyendo un buen indicador adelantado, al igual que el hecho de que el empleo público descienda en 6.000 personas, siendo las manufacturas uno de los sectores más destacados en la cifra global.

Pese a las dudas generadas por el sistema estadístico y estacionario americano de contabilización de empleados y parados, el dato resulta netamente positivo, pese a que la reacción de las bolsas ha sido moderada.
A esto contribuyen las dudas persistentes entorno a la cuestión griega. En la jornada de ayer, los índices europeos adelantaron que más de un 75% de acreedores privados se sumarían al canje voluntario de bonos, establecido en las quitas de deuda del Segundo Plan de Rescate. La cifra final asciende al 85,8% de los títulos regidos por la Ley Griega, cifra sin duda elevada, pero que, en cualquier caso, va a provocar la activación de las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs), como ya ha confirmado el jefe del Eurogrupo. Estas clausulas obligan al 100% de los títulos regidos por la Ley Griega a sumarse al canje, lo que supone una dificultad añadida, especialmente en lo referido a los CDS.

La ISDA (Asociación Internacional de Swaps y Derivados), permanece reunida, valorando el papel de los CDS, cuya activación resulta cada vez más difícil de eludir.

Los políticos europeos valorarán el acuerdo durante las próximas horas, al igual que las agencias de rating. Resulta revelador también que los nuevos bonos griegos con vencimiento hasta 2042 (que sustituyen a los que los acreedores poseían hasta ayer) coticen en el mercado gris preliminar a niveles propios de default, con rentabilidades superiores al 17%. El riesgo de que Grecia de adentre en un default incontrolado ha disminuido sensiblemente, pero las tensiones sobre esta cuestión no han desaparecido.

La otra gran cita de la semana tuvo lugar ayer, en la reunión mensual del BCE (posiblemente, el agente más determinante en la evolución de las bolsas desde finales del año pasado). De la rueda de prensa de Mario Draghi posterior a la reunión se pudo extraer una conclusión clara: salvo cambio radical en el escenario actual, la generosidad de la Institución Monetaria con los mercados ha llegado a su límite. Con los tipos al 1%, el billón de Euros prestado a los bancos europeos en las dos subastas LTRO, los tres billones de Euros a los que asciende su cartera, y unas expectativas de inflación actualizadas al alza, el BCE renuncia a más medidas extraordinarias, pasando a jugar un papel menos protagonista.

La tendencia de las bolsas ha pasado de alcista a lateral (en el caso del Ibex, de lateral a ligeramente bajista), a la espera de conocer más detalles sobre el último tramo del acuerdo que propiciará el Segundo Rescate a Grecia, y con la amenaza iraní sobre la mesa. La revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento chino para 2012 incrementan las posibilidades de que este fin de semana, sus autoridades decreten nuevas políticas monetarias expansivas.