General Motors no ha logrado convencer a suficientes acreedores con su plan de canje de deuda por acciones, lo que obliga a la firma a declarar a fin de mes la mayor bancarrota industrial en la historia de Estados Unidos. Esto supone una gran decepción para GM (GM.N), la mayor automovilística de Estados Unidos y que una vez fue considerada líder de la industria de manufactura del país. "Diría que es un rechazo firme a una propuesta inapropiada", comentó Pete Hastings, analista crediticio de Morgan Keegan, que sigue a la empresa. "He dicho desde hace tiempo que esto había muerto al nacer y que sólo esperábamos a que el médico declarase la muerte. Ahora ha sucedido", añadió. La mayor automovilística estadounidense está muy lejos de conseguir el 90 por ciento de aceptación que requería para la oferta de canje, según señalaron el martes a Reuters dos fuentes cercanas a las negociaciones. El plazo de la oferta vencía a medianoche.