El Gobierno británico anunció hoy sus planes de reforma del sector financiero, que incluyen una ampliación de los poderes de los organismos supervisores y el endurecimiento de la normativa bancaria. En una intervención ante la Cámara de los Comunes, el ministro de Economía, Alistair Darling, presentó el Libro Blanco del Ejecutivo, que aún debe ser debatido y ultimado antes de poder convertir las propuestas en legislación. Entre las novedades que expuso ante los diputados, criticadas ya de entrada por la oposición, el ministro señaló la ampliación de las competencias de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA), que tendrá más instrumentos para intervenir ante comportamientos arriesgados y podrá penalizar por mala conducta.