¡Por fin ha llegado el día! Gestos, interpretaciones y miradas. Serán casi más importante que las propias palabras que diga el presidente del Banco Central Europeo (BCE) hoy. Mario Draghi ha sentenciado: las medidas que se tomen serán suficientes. Todo a punto pero ¿qué esperan los mercados? Se da por descontado que habrá compra de bonos. Sólo es necesario saber la cantidad y las condiciones que se impondrán para ello.
Más de un mes hablando de las medidas que tomará el Banco Central Europeo es tiempo más que suficiente para generar titulares y especulaciones que muevan a los mercados. Bajo esa inercia – dicen los expertos- se han movido los índices en las últimas semanas. Pero ha llegado el momento, la triple hora D (Decisión de Draghi sobre la Deuda). El mandatario ha dejado claro que las medidas que se tomen serán suficientes “y tienen que serlo viendo cómo están la mayoría de las economías periféricas”, reconoce José Luis Martínez, estratega de Citigroup.

Tres variables son las que tiene que resolver Draghi. Y eso, sólo para empezar a hablar. De un lado, el papel que asumirá el BCE a la hora de comprar deuda pues ahora tiene pioridad de cobro en caso de impago. En segundo lugar, el tipo de activos que se van a comprar (plazo de los vencimientos) y en tercer lugar, el volumen. Simplificando, el famoso qué, cómo, cuánto, cuándo y por qué. Pero vayamos por partes:

¿Qué comprará? El mercado está esperando que el BCE asuma libremente la compra de bonos soberanos de hasta 3 años, aunque esto estaría unido a ciertos condicionamientos”, dice Ramón Morell, responsable de ETX Capital y agente de Inversis Banco.  La intervención “vuelve a centrarse en la parte corta de la curva de tipos y el presidente del BCE dice que la compra de bonos con un vencimiento inferior a tres años no sería financiación estatal”, reconoce Luis Francisco Ruiz, analista de estrategiasdeinversion.com. Antes del verano, Draghi apuntó hacia los tramos de financiación a corto plazo. La intención es la de reducir los costes de acceso al mercado de estos países comprando en el mercado secundario deuda en los tramos cortos con un vencimiento de hasta tres años. Con esta medida los gobiernos compran tiempo para acometer las reformas necesarias. Un movimiento que intentará dar salida a la oposición frontal que tiene con el Bundesbank, reacio completamente a comprar deuda de los estados. Y es que parece que los “bolos” que estaría haciendo el mandatario del BCE en la última semana irían en aras de buscar a apoyos a esta decisión. (Ver: Relajación a medias)

Evolución de la curva de tipos de interés española desde el punto de máxima tensión en 2012 hasta la actualidad



¿Cuándo? Los expertos tienen claro que esta medida por sí sola no solucionará los problemas, y menos de una economía como la española que tiene una tasa de paro superior al 20% y unas perspectivas de recesión profunda y duradera. Por lo que habrá intervención del BCE, sí. Pero también habrá más ajustes. “No podemos excluir que, llegados a este punto, el progreso que han hecho los países pueda paralizarse por la fatiga del ajuste”, recitaba esta misma semana Draghi pero “por eso ponemos condiciones a cambio de esta intervención”. Y es que nadie da nada gratis. El país que quiera que le compren bonos, tendrá que pedir un rescate “y hasta que España no lo solicite, no veremos compra de bonos”, recuerda José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. De no cumplir con lo acordado, la entidad dejará de comprar bonos del país rescatado e incluso podría vender títulos, afirmaban ayer varias fuentes recogidas por Bloomberg.

Condiciones habrá, eso seguro

Las condiciones de los rescates ya no están en manos de los españoles, será el BCE quien ponga las condiciones. Díez propone ponerse en el lugar de un contribuyente alemán: A Merkel le ha costado que el parlamento alemán aprobara el rescate de la banca española y, si España pide un rescate total, la cantidad de dinero será el doble. Si creemos que el Parlamento alemán va a dar ese dinero sin condiciones es absurdo. Conllevaría una pérdida de soberanía transitoria aunque, cuanto antes de asuma, menos transcendencia tendrá para la sociedad”.

La especulación en torno a este movimiento ha relajado esta semana la parte corta de la curva de tipos pero ha contribuido a presionar más la larga. El analista de estrategiasdeinversion.com reconoce que “para ver una relajación intensa en los próximos meses en plazos superiores a los tres años, debería ir acompañada por una petición de ayuda del gobierno español”. Llegados a este punto ¿en qué se diferencia pedir compra de deuda o pedir rescate? Parece que ninguna. 

Muchos se preguntan por qué España no pide las ayudas ya. "Aparte de que Rajoy diga que no quiere pedir las ayudas hasta que no conozca los detalles del plan del SMP+EFSF, a los países hasta ahora les ha costado mucho llegar a pedir la ayuda por dos motivos:  El primero es el motivo político, ya que pedir ayuda es reconocer la incapacidad de actual de una forma autónoma, y hay que aceptar unos términos fijados de forma supranacional, junto con la inspección periódica de la Troika. Todo esto tiene un coste político.  El segundo motivo sería financiero. Cuando se pide la ayuda financiera, normalmente los intereses de la deuda suben, ya que el estatus preferente de la deuda “oficial” se percibe que subordina al resto de los bonos. Con el resultado de que el mercado queda cerrado durante más tiempo para ese país en concreto", explica el último informe de JP Morgan.

Otra de las variables es cuánto dinero será necesario para “salvar” la deuda de España, y del Euro en general. Expansion cifraba en 292.028 millones de euros los vencimientos a los que tendrá que hacer frente el Tesoro español antes de diciembre de 2015. En estos momento, España cuenta con 15 referencias de letras que vencen entre el 21 de septiembre de 2012 y el 21 de febrero de 2014, por importe de 70.845 millones. Y además tiene bonos y obligaciones que vencen entre el 29 de octubre y el 31 de enero, por valor de 221.183 millones, según el propio Tesoro.  Pero ¿y para el resto de economías? Ayer Bloomberg citaba "compra ilimitada" de deuda por parte del BCE. Aunque el BCE no espera tener que gastar grandes sumas en los bonos, Draghi no quiere que se impongan límites. Asimismo, el banco no tendrá preferencia sobre el resto de tenedores de bonos, ni se impondrán límites o bandas de intereses ni internamente ni públicamente. La compra será discrecional.

Sean cuales sean estas cifras, hay consenso en que estas medidas servirán para relajar a corto plazo pero no servirán para solucionar los problemas. La realidad es que “el deterioro de la confianza del mercado hasta el euro es de tal calibre que cada subasta es un reto”, explica Campuzano. Y tampoco “creo que haya llegado el momento de pensar en que se solucionará la crisis del euro. Esto es político y política tiene que ser la solución”. Hasta este momento, nadie ha hablado de bajadas de tipos. Los expertos lo ven posible pero poco probable. Lo cierto es que los rumores son altos y aumenta la probabilidad de decepción. ¿La cita? A las 14.30 horas.