A la espera de la notificación de una subida de tipos, la mayoría de los inversores esperan cualquier noticia sobre la deuda periférica. El público en general no tiene muy claro cómo se traducirá el impacto de una subida de tipos en la vida real. No les falta razón dado que, si el crédito ya estaba restringido con tipos menores, es una incógnita cómo será el acceso al dinero a partir de ahora.

Es una norma común que el mercado descuente este tipo de eventos desde que se publican hasta que se ejecutan, sin embargo, las dificultades macroeconómicas que adolece el viejo continente tiene bastante más preocupado al conjunto de inversores.

Puede que hayamos pasado la calma del interior del ojo del huracán pero todo parece que se torna a un tono más grave según van pasando los días. Ahora la gran cruzada viene con las agencias de calificación que están haciendo un favor flaco a la recuperación económica.

El dato más importante en esta batalla es la presencia de estas agencias en crisis previas, parece ser que ya han adoptado la labor de jueces y sentenciadores a la hora de evaluar un país. Es curioso porqué no han estado presentes en ediciones de crisis anteriores o si bien estuvieron, su impacto fue nimio.

Ha sido Alemania quien ha puesto la voz en el cielo para que dichas agencias dejen de tambalear los mercados y pongan algo de su parte para proponer soluciones dado que, supuestamente conocen bien las grietas del sistema.
En principio, cualquiera que sea la solución o medida impuesta ,sólo repercutirá en el tiempo en que sean satisfechas las deudas adquiridas y en su caso el ajuste de tipos que sea necesario. Si los operadores están forzando al mercado para que se siga tensionando los diferenciales de deuda llegara un punto en el que no dará más de sí y deban de relajarse.

Se han publicado cuadros de porcentajes de default de unos 15 países entre los que se encuentra España con un 20% y las cifras no dejan lugar a dudas. Hay un grave riesgo de impago aunque no de quiebra dado que, ninguno de sus acreedores permitirá que se salte al vacio con toda su caja. La opción de Francia ha sido la más temprana y la más clara, toda deuda que venza en los siguientes tres años la reinvertimos en deuda griega. La medida casi salomónica, nos ha dejado entender que serán lo acreedores quienes se hagan cargo de la situación helena.

El problema viene dado por la deducción lógica que se hace todo Europa, ¿qué sucederá si hay que rescatar a algún otro país? Deberemos pagar el resto los salvavidas de un modo casi obligatorio o si por el contrario existe alguna otra posibilidad resucitar el sistema creditico.