Christine Lagarde puede necesitar alejarse de los europeos, que la han ayudada en la obtención del máximo cargo del FMI, en medio de la presión de los prestamistas para endurecer su respuesta a la crisis de la deuda griega.

Lagarde, de 55 años, fue elegida ayer en Washington por la junta ejecutiva del Fondo Monetario Internacional por los 24 miembros del FMI y comenzará a ejercer su nuevo cargo el día 5 de julio. Lagarde fue elegida por delante de Agustín Carstens, gobernador del banco central de México, y reemplazará a Dominique Strauss-Kahn, que dimitió después de que fuera arrestado el mes pasado, entre otros motivos por intento de violación.

Después de pasar más de un año intentando contener las turbulencias procedentes de Grecia, Christine Lagarde debe ahora cambiar su lealtad a favor de los 187 países del FMI, al ser nombrada directora gerente de la agencia, que ha prestado 110.000 millones de dólares a las naciones europeas.

Mientras Grecia se esfuerza por cumplir con las condiciones del rescate, la agencia con sede en Washington debe imponer normas más estrictas a cambio de financiamiento y de forzar a Europa a aceptar la reestructuración de deuda, ha declarado Eswar Prasad, un ex funcionario del fondo.

“Un gran desafío para Lagarse será enfrentarse nada más llegar a la participación del FMI en Grecia, de una forma que no bloquee la situación, pero que tampoco huela a trato de favor” ha declarado Prasad, socio de Brookings Institution en Washington, según informa Bloomberg. “El Fondo Monetario Internacional es un jugador clave, pero ha sido, en cierto modo, un espectador en la ayuda a Grecia, y ahora debe asumir un papel más activo” ha añadido.