Menudo susto se dio la banca española este lunes, festivo en España! Qué pasó? Pues que el economista irlandés McCarthy advertía que el FMI podría tomar el control de Irlanda en febrero. La reacción fue inmediata y los inversores se decidieron por las ventas agresivas, mientras el spread de la deuda de Irlanda tocaba máximos históricos.
En el siguiente cuadro vemos como el spread de Irlanda con la deuda alemana a 10 años se sitúa en los 500,6 puntos mientras el de Grecia con Alemania a 842,7 puntos (tabla de spreads del 3 de noviembre a las 9’30horas).


El problema es que cuando salta algún rumor acerca de la deuda periférica, los inversores españoles ven puntos en común con estos países y las dudas sobre la situación económica en España aumentan. Pero tenemos que saber que España no es Portugal, ni Irlanda y mucho menos Grecia, ésta con una probabilidad de quiebra del 51,49%, después de Venezuela con un 52,42%. Recordemos que Grecia ya entró en la Unión Europea habiendo falseado sus cuentas…



Sin embargo, la necesidad de reformas estructurales en España para redirigir nuestra economía se hace inevitable, además de la ya famosa consolidación fiscal. ¿Cómo se consigue? Pues reduciendo el gasto y aumentando los ingresos. Aunque ésta segunda opción sea de más difícil aplicación en estos momentos debido a la precariedad del mercado laboral.

Haciendo bien los deberes, conseguiremos restaurar la confianza y así evitaremos que la prima de riesgo país suba. No tiene sentido que continuemos endeudándonos para pagar los intereses de la deuda…

Así que esta semana le toca a Irlanda, con su spread con Alemania a máximos y en niveles similares a los de Grecia antes del rescate. Por su parte, los credit default swaps (CDS) superan ya los 490 puntos, es decir, para asegurar 10 millones de deuda irlandesa habrá que pagar 490.000 cada año. Mientras, Portugal ha acordado la aprobación para la semana próxima de un presupuesto austero en 2011, para reducir el déficit del 9,3% en 2009 al 4,6% en 2011, lo que debería ir calmando los ataques especulativos de las últimas semanas, a pesar de que la posibilidad de quiebra se sitúa aún en un 29,42%.

Esperemos que la nueva inyección de liquidez en EEUU logre su objetivo y rebaje la aversión al riesgo. Sin embargo, la apreciación del euro que pueda provocar, limitará las exportaciones de la zona euro. El problema reside en el desfase del ciclo económico en el que están los países que la componen, es decir, países como España o Portugal sufrirán que el BCE continúe con su política de no expansión cuantitativa y no se sume a la expansión estadounidense