La facturación de la compañía catalana se redujo a 521,5 millones entre enero y junio, frente a los 927,5 millones alcanzados un año antes, informó a última hora del miércoles al supervisor bursátil. Las acciones de La Seda permanecen suspendidas de cotización desde el pasado mes de junio, cuando la compañía tuvo que reformular las cuentas del ejercicio anterior para reflejar unas pérdidas superiores a las anunciadas originalmente.

Además, La Seda se encuentra inmersa en un proceso de reestructuración con el que pretende reducir su deuda, que a cierre del primer semestre ascendía a 603,4 millones.

Para llevar a cabo dicho plan, la compañía catalana tiene previsto reducir su capacidad, ajustar sus costes y desprenderse de activos no estratégicos. Además, La Seda ha anunciado una ampliación de capital por un importe mínimo de 150 millones y negociará la reestructuración de su deuda con sus acreedores.