La Reserva Federal (Fed) redujo drásticamente su previsión de crecimiento para Estados Unidos en 2008 y revisó al alza en un punto porcentual su previsión de inflación, considerando improbable un nuevo recorte de sus tipos de interés. El banco central estadounidense ya no considera un crecimiento de un 1,3% a un 2% como preveía incialmente, situándolo entre el 0,3 y el 1,2% solamente, según un documento que acompaña las actas de su reunión de abril pasado. La actividad debería ser 'particularmente débil' en el primer semestre incluso si 'se espera una cierta recuperación en el segundo', indica la Fed, que ya revisó sus previsiones a la baja en varias oportunidades.
En su última reunión, la Fed constató que 'los ingresos se mantienen bajos a causa del alza de los precios del petróleo', que 'la caída de los precios inmobiliarios redujo los activos de las familias' y que 'tanto los hogares como las empresas se enfrentan a una restricción del crédito'. Este deterioro de la coyuntura debería acompañarse de una fuerte subida del desempleo, previsto entre el 5,5 y el 5,7% este año. Revisión de inflación Al mismo tiempo la Fed revisó marcadamente al alza sus previsiones de inflación, que debería situarse entre el 3,1 y el 3,4% este año (contra un margen del 2,1 al 2,4% previsto anteriormente). 'La fuerte subida de los precios del petróleo y de otras materias primas desde enero ha sido el factor principal' de la revisión, subraya el texto. Pero el índice de base -que excluye alimentación y energía- fue revisado al alza en 0,2 puntos solamente, entre el 2,2 y el 2,4%. La Fed cuenta, de todas maneras, con el plan de reanimación presupuestaria recientemente puesto en vigor para sostener los gastos del consumo a fin de año, y prevé que el retorno a la calma de los mercados financieros, la estabilización del mercado inmobiliario y el nivel siempre bajo de sus tipos de interés permitirá sostener el crecimiento el año próximo. Última reunión de la FED El banco central norteamericano, que había bajado sus tipos en un cuarto de punto porcentual el 30 de abril, subrayó que esta decisión fue adoptada 'con precisión', anunciando que mantendría los tipos inalterados durante algún tiempo. Algunos gobernadores de la Fed juzgaron que era 'poco probable una nueva baja de los tipos en respuesta a informaciones que sugieren una desaceleración de la economía, o incluso una ligera contracción a corto plazo, a menos que los acontecimientos económicos y financieros señalen un debilitamiento muy importante de las perspectivas económicas'. Esto significa que 'se ha reducido la probabilidad' de que ocurra una grave perturbación económica como respuesta a un deterioro fuerte de los mercados financieros, señala el informe. La Fed prevé una desaceleración de la inflación general el año próximo (entre 1,9% y 2,3%) que debería prolongarse en 2010 (entre un 1,8% y un 2%), como consecuencia de una moderación de los precios de las materias primas. Pero tanto en lo que respecta al crecimiento como a la inflación, el banco central estadounidense destaca la incertidumbre anormalmente alta que subyace bajo estas previsiones.