En el conjunto de 2009, la economía estadounidense experimentó una contracción del 2,4%, el peor dato anual desde 1946 y lejos del crecimiento anual del 0,4% registrado en el año 2008.

La aceleración del crecimiento de la actividad en EEUU durante los tres últimos meses de 2009 refleja
principalmente las aportaciones positivas de las invesiones en inventarios del sector privado, las exportaciones y los gastos de consumo personal, así como las inversiones fijas no residenciales. Por el contrario, las importaciones registraron un incremento durante el último trimestre de 2009.