La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) ha señalado que la corrección sufrida por los mercados financieros este verano como consecuencia de la crisis hipotecaria estadounidense podría ser precursora de un parón económico más severo. Este organismo hace esta afirmación teniendo en cuenta que los ajustes a menudo tienen lugar en oleadas y el hecho de que el impacto del encarecimiento de la financiación en empresas y consumidores tarda meses en reflejarse.
Aunque los mercados de renta variable se recuperaron en septiembre y octubre, quizás sea pronto para afirmar que la corrección haya concluido, agrega. De hecho, los mercados han vuelto a bajar en las últimas semanas. La OCDE indica que la liquidez global sigue siendo amplia y esto ha atenuado el impacto de la crisis de las hipotecas subprime en la renta variable, con los petrodólares, fondos controlados los Gobiernos y fondos de pensiones buscando todavía oportunidades de inversión con alto rendimiento. Pero el alto nivel de liquidez también puede ser una amenaza para los mercados financieros, por el peligro de que se creen burbujas en algunos activos que puedan llegar a estallar. Los fondos fluyen hacia valores de mercados emergentes que se apoyan en sólidos fundamentales económicos, pero si la desaceleración estadounidense es mayor de lo previsto esto podría tener repercusiones negativas para estos mercados. Fuerte depreciación del dólar Por otra parte, la OCDE advierte que la fuerte depreciación del dólar está afectando a la coordinación política internacional. Además, el organismo ve señales de que la crisis subprime tendrá un impacto mayor de lo previsto en la economía real de lo que inicialmente se había pensado. 'La mayoría de analistas han revisado sus previsiones a la baja y para muchos es ahora más probable que antes una recesión en EEUU', señala. Al mismo tiempo, suben el petróleo y las materias primas, y el ciclo de bajos precios para productos manufacturados en economías emergentes está llegando a su fin, por lo que los bancos centrales cada vez tienen más dificultades a la hora de fijar los tipos de interés