El índice que mide la confianza del consumidor estadounidense elaborado por la Universidad de Míchigan sube con fuerza en julio. En concreto, el indicador se ha situado en 92,4 puntos, frente a los 85,3 de junio. Se trata del nivel más alto desde los 96,9 enteros de enero. Los analistas había pronosticado un dato en 86 puntos. Los mercados están muy atentos a la evolución del consumo de los hogares, el principal motor de la economía de Estados Unidos. El aumento del optimismo entre los ciudadanos es una señal de que el gasto personal puede mantenerse fuerte.