La ceguera, según el diccionario de la Real Academia, es la condición de una persona que tiene menos de una décima parte de la visión normal, al igual que conciencia en una de sus acepciones, es el conocimiento exacto y reflexivo de las cosas.

Hoy en día la ceguera consciente es un "arma“ que se utiliza la mayor parte de las veces para no aceptar las tesis o versiones en una controversia, a la otra parte. Esta forma de actuar es siempre transitoria, porque más tarde o temprano se acabara imponiendo la verdad sobre las cosas. Deliberadamente se acude a este remedio con el fin de no aceptar algo que sabemos en conciencia que es cierto o, por lo menos, que nuestra versión no es la correcta.

El no reconocer que la situación es distinta a la realidad en una institución financiera acaba en delitos para sus dirigentes, el no reconocer la realidad en un político, es una ceguera consiente que le puede llevar a otro delito, el no reconocer la situación real de una nación año tras año, lleva a un país como Grecia a tenerlo que reconocer todo de golpe, y eso supone unos sacrificios que a priori son inasumibles para sus habitantes, y a su vez, el no reconocer por parte de las entidades prestamistas de Grecia, que el país no podrá pagar esos préstamos también es una ceguera consciente por parte de las mismas, se están engañando ellas mismas. También cuando se hablaba de brotes verdes, era algo parecido a una ilusión óptica ante tantos datos negativos, una ceguera consciente de quien los pregonaba .

Cuando se ofrecen los productos financieros a los clientes de una entidad, los empleados en la mayor parte de las veces, mantienen una ceguera consciente porque desconocen los riesgos y garantías de lo que están, no vendiendo, sino colocando al cliente. Se cumplen los objetivos, pero casi nunca éticamente , se señala la parte favorable nunca el riesgo.

Examinamos la mayor parte de los comentarios o declaraciones en prensa y otros medios de comunicación de directivos, políticos, empresarios o sindicalistas. Vemos que casi todas, de una forma parcial o total, tienen una ceguera consciente, obligada por sus intereses personales o de grupo.  Nada es blanco o negro únicamente. Hay una gran variedad de grises, las posiciones no pueden ser numantinas y hoy en día, casi todas las posiciones tienen un trasfondo económico muy señalado.

Recientemente el partido en el Gobierno ha emprendido una gran cantidad de reformas en todos los aspectos:  económico, laboral, judicial etc. etc., evidentemente podrán estar mejor o peor según quien las juzgue pero no podemos negarnos a no dar la posibilidad de que se prueben recetas distintas a las practicadas en otra etapa anterior, simplemente por nuestra ceguera consciente, de que son distintas a nuestras propuestas.

Desde esta columna, hemos comentado muchas veces, en lo referente a la reforma financiera que es necesario en primer lugar conocer que tenemos el sistema enfermo para poder después aplicar la medicina. Si las entidades no reconocen la realidad, son ciegos conscientes y nunca se podrá reformar con éxito. Los mayores ciegos están en este sector, son ciegos por beneficio económico e intereses personales, casos como el de la Cam, Banco de Valencia, CCM, Caixa Cataluña , entre otros, son los fiascos recientes de nuestro país, en este apartado, porque hay muchos más entre las instituciones políticas.

Este asunto es de vital importancia y nadie sabe la receta para su curación. Que se sepa, de momento.

Rafael Montava Molina
Consultor empresarial
rafaelmontava@hotmail.com