La Comisión Europea dio hoy luz verde al plan diseñado por las autoridades portuguesas para recapitalizar a los bancos que lo necesiten e incentivar así la concesión de créditos. El ejecutivo de la UE indicó en un comunicado que el esquema está en línea con las directrices establecidas por Bruselas sobre las medidas de apoyo a las entidades financieras ante la crisis y trata de limitar al mínimo el efecto pernicioso sobre la competencia. Así, la posibilidad de inyectar capital público a los bancos está limitada en el tiempo, en principio seis meses, y en su alcance. En concreto, se utilizarán cómo máximo 4.000 millones de euros de dinero público, aunque la idea es que también participen inversores privados en las operaciones, y también hay límite sobre el dinero que puede obtener cada entidad, aunque podrá rebasarse si acometen un proceso de reestructuración.