La Casa Blanca mejoró el jueves su pronóstico de crecimiento económico de Estados Unidos para 2007 pero redujo su proyección para el próximo año por los problemas en los mercados de vivienda y crédito, junto con los altos precios de la energía. En su pronóstico bianual, que se incorporará en la propuesta de presupuesto fiscal para 2009 del Gobierno del presidente George W. Bush, la Casa Blanca dijo que ahora espera un crecimiento real del Producto Interior Bruto del 2,7 por ciento en 2007, superior a su pronóstico de junio de 2,3 por ciento.
Para 2008 también espera un crecimiento del PIB del 2,7 por ciento, cuatro décimas menos de lo que estimaba previamente. "Aunque las dificultades en los mercados de viviendas y crédito y los efectos de los altos precios de la energía afectarán el crecimiento, la economía estadounidense tiene mucha fortaleza y espero que la expansión continúe", dijo en un comunicado el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson. Varios economistas privados han estado reduciendo los pronósticos de crecimiento económico en los últimos meses, ya que el desplome del mercado de viviendas y el racionamiento del crédito amenazan con desacelerar el gasto de los consumidores y las empresas. La Casa Blanca reconoció que los crecientes precios de los alimentos y la energía han impulsado la inflación, y aumentó su pronóstico del Indice de Precios al Consumidor de 2007 desde el 3,2 por ciento al 3,9 por ciento. Sin embargo, el Gobierno espera que la inflación se enfríe el próximo año, por lo cual proyecta para 2008 que el IPC ronde un 2,1 por ciento, un descenso desde su pronóstico previo del 2,5 por ciento.*.