Japan Airlines Corp tiene previsto solicitar el martes una de las mayores protecciones por bancarrota que ha visto Japón, lo que marca el fracaso de la aerolínea anteriormente estatal que alguna vez simbolizó las aspiraciones internacionales de la industria local. JAL seguirá volando bajo un plan de reestructuración respaldado por el Estado mientras trata de librarse de 16.000 millones de dólares en deudas, a cambio de recortar un tercio de sus 47.000 empleados y de abandonar rutas que ya no son rentables, dijeron fuentes.La compañía, que ha sido rescatada tres veces por el Gobierno japonés en los últimos 10 años, ahora deberá reinventarse mediante dolorosos recortes operativos y decisiones difíciles sobre capital extranjero y alianzas.