Inmobiliarias y grandes constructoras han sido conjuntamente con los bancos los grandes perdedores de esta crisis, no en vano los tiempos que vivimos se iniciaron en el sector inmobiliario contagiando a los bancos.
Las caídas de precios han abaratado considerablemente los ratios comparativos de estas empresas. Pero, siempre desde el enfoque macro, surge la pregunta ¿es momento de entrada?

Primero señalar que el sector inmobiliario y constructor es un sector retrasado frente al económico y de momento no podemos asegurar que hayamos visto el final de la depresión, casi podríamos mantener lo contrario. Por otra parte la actividad de construcción en nuestro país está bajo mínimos tanto en residencia como en grandes obras, el stock de pisos acabados es enorme. La demanda de inmuebles permanecerá largo tiempo bajo mínimos, nuevas caídas de precios esta prácticamente aseguradas, se habla de caídas adicionales genéricas de al menos un 20%, con el efecto que tendrá en las rentas, la competencia de la banca va a ser furibunda. Por otra parte las inmobiliarias son empresas sujetas a la facilidad y disponibilidad del crédito, de momento el crédito ni está ni si le espera. No se si continuar, el empacho nacional de ladrillo es tal que parece muy difícil, aún con esos ratios relativamente baratos, que el sector pueda hacerlo bien. ¿Además de los bancos hay alguna inmobiliaria actualmente en el Ibex-35? Si alguien quiere invertir en inmobiliarias no sería mejor opción invertir en bancos, especialmente los domésticos.

Respecto a las grandes constructoras habría que preguntarnos que papel y cual puede ser su resultado en un mundo en que solo se oye la palabra: recorte. Las constructoras viven bien de los presupuestos estatales, bien de financiación privada de sus proyectos. En la situación actual ninguna de ambas fuentes de financiación es viable. Es más está en entredicho hasta la rentabilidad de algunas de estas infraestructuras, caída de los peajes e incluso suspensión de pagos de algunas autopistas. Eso sí cualquier receta de crecimiento en estos momentos vendría de la mano de reactivar inversión y es aquí quizá el aspecto en que basar una hipotética entrada, el reactivo sería la financiación de estos proyectos y eso se llama project-bonds. Por otra parte muchas de estas constructoras iniciaron una diversificación del negocio con adquisición ó intento de ello de utilities, la acumulación de minusvalías es enorme con el añadido de que muchas de estas posiciones son financiadas.

Como pueden comprobar mi visión no es muy propicia como para la entrada en empresas de estos sectores, ahora bien no niego el atractivo ya del precio de algún inmueble singular en determinadas ciudades, pero los inmuebles no cotizan en Bolsa.

Miguel A. Bernal Alonso
Profesor Colaborador Instituto BME