La entidad holandesa ING entró en beneficios en el tercer trimestre y ganó 499 millones de euros frente a unos 'números rojos' de 478 millones registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Esta mejora refleja la estabilización en las condiciones del mercado para operar, un margen de interés más sólido y una mayor eficiencia de costes que generó "ahorros adicionales de gastos durante el periodo, precisó la compañía, que también menciona una mejora en la actividad aseguradora.

El resultado bruto excluyendo impactos de mercado y costes de riesgo alcanzó los 2.400 millones de euros, gracias a la actividad de banca. El grupo registró un recorte de los gastos operativos del 9,3% cifrado en 330 millones de euros.

No obstante, el banco registró impactos de mercado negativos por valor de 1.121 millones de euros, que incluyen impagos por valor de 664 millones de euros en concepto de valores de deuda y 423 millones más vinculados con el sector inmobiliario.

El negocio bancario evolucionó satisfactoriamente con excepción de la división 'online' ING Direct, que registró unas pérdidas netas subyacentes antes de impuestos de 358 millones de euros, siete veces más que los 'números rojos' de 48 millones del mismo periodo del ejercicio precedente, debido a los abultados impagos de la cartera de inversión en EEUU y a un incremento en las provisiones crediticias.

"ING consiguió un funcionamiento comercial sólido en el tercer trimestre que ilustra la fortaleza de nuestras franquicias bancaria y comercial a pesar del desafiante entorno económico", destacó el consejero delegado del grupo, Jan Hommen.

SEGREGACIÓN

El grupo holandés anunció el pasado mes de octubre que se dividirá en dos para separar operaciones bancarias y de seguros en el marco de una reordenación estratégica emprendida conforme a un acuerdo con la Comisión Europea que se ejecutará durante los próximos años, durante los cuales venderá todas las operaciones de seguros.

ING cumplirá así con los requerimientos de Bruselas en un proceso que dejará al grupo con operaciones esencialmente europeas y algunas unidades de negocio pequeñas en otras regiones.

El mismo día el banco anunció que realizará, además, una ampliación de capital de 7.500 millones de euros y devolverá al Estado Holandés el 50% de las ayudas recibidas por la crisis con el objeto de poder llevar a cabo el plan de reestructuración.

Hommen explicó que la decisión de segregar las actividades aseguradoras se tomó "en el momento adecuado" y aseguró que es la "elección correcta", ya que permitirá tanto a la filial de banca como a la aseguradora adaptarse de manera más rápida al cambiante entorno económico y emerger de la crisis de manera "más eficiente, más ágil y más centrada en satisfacer las necesidades de los clientes", aseguró.

También se comprometió a realizar la separación de los negocios de manera cuidadosa para asegurar el servicio al cliente y los intereses de los accionistas. "Tenemos mucho trabajo por hacer, pero este es el comienzo de una excitante nueva fase para ING", aseveró, calificando de "meta importante" la devolución al Estado holandés de la mitad de las ayudas recibidas hace un año.