Desde que comenzó 2017, el Ibex 35 avanza algo menos de un 8%, mientras que la revalorización del Dax casi alcanza el 13%. Sin embargo, no siempre el indicador alemán ha superado al español en su evolución anual. Todo se inició en septiembre, cuando el factor político comenzó a marcar la diferencia.

Desde enero el Ibex 35 sube casi un 8%. La clave en la evolución del selectivo se encuentra en septiembre. Hasta entonces el indicador avanzaba un un 9,63%. Desde entonces se deja un 2,20%, ¿La razón principal? La incertidumbre causada por el desafío independentista catalán. 

El mayor efecto se sintió a partir del 1 de octubre, fecha en la que se celebró el referedum de independencia, con las entidades catalanas del selectivo, y el resto de empresas afincadas en Cataluña, sufriendo descensos. Tanto fue así, que muchas de las cotizadas, todas las del Ibex salvo Grifols, decidieron trasladar su sede social fuera de la región.

A la bajada causada por la independencia de Cataluña se añade que en noviembre el Ibex ha registrado su peor racha desde diciembre de 2015, sumando diez sesiones consecutivas con recortes.

En el otro lado de la moneda política se encuentra el Dax. El 24 de septiembre se celebraron elecciones federales en Alemania. La victoria de Angela Merkel y su partido CDU ya estaba descontada por el mercado y el ascenso de la ultraderecha de también era algo que contemplaban los inversores. Sin embargo, y a pesar de la tradición de pactos electorales del país germano, aún no se ha llegado a un acuerdo de gobierno. Y el  índice alemán ni siquiera lo ha notado. Más bien todo lo contrario, porque desde septiembre, y hasta ahora, avanza un 9,16%.

Precisamente ayer la canciller se mostraba optimista respecto a poder alcanzar un acuerdo preliminar entre su bloque conservador, los verdes y los liberales para la formación de una coalición de Gobierno, aunque admitió que es "difícil" teniendo en cuenta las "serias diferencias" existentes.

 

Otra de las diferencias, pero también relacionada con la cuestión política, sobre todo en el caso de España, es el crecimiento económico.

Hace dos días, la Oficina Federal de Estadística informó de que el PIB alemán creció un 2,3% en el tercer trimestre del año en comparación interanual, incremento que viene precedido por un aumento del 3,5% en los tres meses anteriores, y del 1% entre enero y marzo. En el tercer trimestre, en comparación con el anterior, el crecimiento fue del 0,8%. Precisamente el mismo que registró España.

La economía española creció un 0,8% entre julio y septiembre en comparación trimestral, lo que supone una leve moderación en comparación con el aumento de los tres meses anteriores, cuando fue del 0,9%. Si se analiza la evolución del PIB respecto a un año antes, el aumento es del 3,1%, la misma que la registrada en el segundo trimestre del año.

Sin embargo, el gobierno español ha modificado ligeramente sus previsiones económicas por las tensiones en Cataluña. En el plan presupuestario remitido a Bruselas, el crecimiento de este año se eleva del 3% al 3,1%, mientras que el de 2018 se recorta del 2,6% al 2,3%, en línea con las advertencias de los analistas y de las agencias de calificación. Eso sí, ante la menor tensión  por la crisis catalana una vez aplicado el artículo 155 de la Constitución y convocadas elecciones autonómicas para el próximo 21 de diciembre, el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, consideró que si a partir de enero "regresa la normalidad a Cataluña", se elevará entre cinco y siete décimas la previsión de crecimiento del PIB para 2018.

Ramón Bermejo, analista de Estrategias de Inversión, considera que el peor comportamiento del selectivo español frente al indicador alemán “obedece enteramente al conflicto catalán -el cual dado que podemos valorar que se encuentra en vías de solución y normalización al menos de aquí a finales de año e incluso más allá dadas las medidas adoptadas- le dota al Ibex 35 de un mayor potencial alcista hasta recuperar dicho gap de rentabilidad”.

Sobre el Ibex 35, el analista Antonio Espín, considera que “los grandes bancos e Inditex aparentemente reaccionan en soporte. De hecho hay escaso margen de caída antes de que se produzca un deterioro que obligue a abandonar el escenario potencialmente alcista. 

“Es de esperar un comportamiento alcista a corto plazo aunque hay que tener presente que en las proximidades de 10500 podría haber resistencia”, añade.

En su opinión, el indicador “ha estado bajo un proceso correctivo desde principios de mayo y después de un intento de escape vuelve a caer para tantear soportes. Un escenario razonable son alzas con posibilidad de ataques a la zona de resistencia de los 10.500-10.550”.

En cuanto al Dax, Espín considera que “está repuntando conducido por los bancos que reaccionan positivamente aunque no se aprecia un alza generalizada en un nivel de soporte fiable. La corrección del DAX parte de un fuerte movimiento al alza y, a pesar del rápido castigo, podría ser sólo parte de una corrección más amplia”.

Sin embargo, subraya que “de momento bancos, eléctricas y tecnológicas parece que podrían seguir empujando al DAX al alza. Primer soporte en las proximidades de 12.920. Resistencia en 13.500. Esperar un comportamiento alcista a muy corto plazo siendo improbable alzas sostenidas por encima de 13.500”.

 

Los indicadores técnicos de Estrategias de Inversión dan una puntuación al Ibex 35 de 4 sobre 10, siendo el peor de los que se hace seguimiento. El indicador se encuentra en fase de rebote con una tendencia alcista en el medio plazo, pero bajista en el largo plazo y una volatilidad decreciente en ambos periodos. Antes de que se agudizase la tensión por la independencia de Cataluña, en el mes de septiembre, la puntuación del Ibex 35 era de 10.

 

Por el contrario, los indicadores del área premium de EI dan una puntuación al DAX de 9, al encontrarse en fase alcista, con dicha tendencia tanto a medio como a largo plazo y una volatilidad decreciente.  Antes de que comenzase septiembre, la puntuación del indicador germano era de 5 sobre 10.