Responsables del grupo automovilístico General Motors se reunirán hoy en Bruselas con representantes de los gobiernos de países que tienen fábricas de Opel, en una primera toma de contacto tras la decisión de la multinacional de no vender su filial europea de Magna. General Motors tiene previsto aplicar una reestructuración en sus marcas europeas Opel y Vauxhall. El plan de ajuste supondrá la eliminación de unos 10.000 puestos de trabajo y tendrá un coste de alrededor de 3.000 millones de euros, según el propio consejero delegado de la corporación, Fritz Henderson.