Los daños ocasionados por los desastres naturales a la economía japonesa podría provocar la interrupción de las compras de deuda estadounidense por Japón y obligar a las autoridades de Tokio a vender parte de la que ya tienen.

Japón y los países del Golfo, ellos solos, representan el 25 % del total de 4.400 mil millones de dólares de la deuda federal estadounidense.

Además, China, poseedora del 20 % de los bonos del Tesoro estadounidense, se niega a continuar invirtiendo en los títulos federales de EEUU, una inapetencia que podría extenderse a otros acreedores de este mercado, en el segundo semestre de 2011.