Grupo Ferrovial debe estar buscando los calmantes. El grupo español de infraestructuras compró el operador aeroportuario británico BAA hace tres años y ha tenido constantes dolores de cabeza por su deuda desde entonces. La última amenaza: una eventual legislación que podría permitir a los bonistas de BAA pedir la devolución de su dinero, lo que podría llevar al grupo a la bancarrota. Preocupado por la posibilidad de que la deuda de BAA, de 9.500 millones de libras (15.500 millones dólares) y garantizada con los aeropuertos londinenses, sea demasiado elevada, el gobierno británico estudia un régimen "especial de administración" para el gestor aeroportuario, que garantice la continuación de las operaciones si el dueño quiebra.