La inmobiliaria Martina Fadesa, presidida por el empresario Fernando Martín, hace correr ríos de tinta, tras el anunció de suspensión de pagos que se acordó ayer en la reunión del consejo de la inmobiliaria, después de que la empresa constatara graves dificultades de liquidez ante la imposibilidad de obtener un crédito de 150 millones de euros. Suspendida ayer de cotización por la CNMV, se suma la presentación ante la autoridad laboral de expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 234 empleados, la cuarta parte (el 26,5%) de la plantilla de 880 trabajadores con que actualmente cuenta la empresa. Malas noticias que constata la, ya anunciada, crisis del sector inmobiliario. Una imboliaria ligada sin duda a un nombre: Fernando Martín, uno de los empresarios más conocidos y populares de España
Fernando Martín nació en Trigueros del Valle (Valladolid). Empezó de la nada y cuando cumplió los 50 años ya era uno de los empresarios más conocidos y populares de España. La compraventa de suelo le proporcionó riqueza que, más tarde, le permitió adquirir su primera empresa, Vallehermoso. Su fusión con Sacyr le reportó beneficios suficientes para crear su primera compañía, Martinsa. A la vez que ejerce esta importante vida empresarial, protagonizará una fugaz presidencia del Real Madrid tras la salida de Florentino Pérez. El sueño de este empresario vallisoletano, ser dueño de la mayor inmobiliaria de Europa, empezó a hacerse realidad el 28 de septiembre de 2006. A través de un pacto con Manuel Jove, compró Fadesa (tercera inmobiliaria de España) por más de 4.000 millones de euros a razón de 35,70 euros por título, lo que suponía una prima de casi el 21% sobre el precio al que las acciones estaban cotizando. Para su financiación, no le quedó más remedio que acudir a fuentes externa y firmar un crédito multimillonario con el que abonar, por un lado, los 2.200 millones que tenía que pagar a la familia Jove por su 54,614% de la empresa y casi otro tanto en previsión de que la Oferta Pública de Adquisición (OPA) lanzada sobre el 100% del capital junto a su socio, Antonio Martín Criado. Más de una veintena de entidades financieras, entre ellas las dos cajas gallegas, firmaron con Martín el préstamo de 4.100 millones. En junio de 2007 la propia Caja Madrid, Morgan Stanley, La Caixa y Ahorro Corporación estaban preocupadas por las noticias que llegaban del mercado inmobiliario, con Astroc -otro de los símbolos del despegue del ladrillo- desplomado y arrastrando a otras firmas del sector, y ponían trabas para sindicar el préstamo. Problemas que la nueva Fadesa negaba y que tuvo que acallar. Tras la fusión con Martinsa, el grupo daría otro salto más para convertirse en un gran promotor y con actividades del sector servicios, como la explotación de energías. En construcción, cambio de rumbo centrándose en la diversificación, la obra pública y la apuesta por los pisos unifamiliares levantando viviendas a precios asequibles y de buena calidad. Pero en esta nueva estrategia no renunció a una de las grandes bazas de la Fadesa de Jove: la experiencia en los países en los que la demanda de pisos estaba sólo comenzando. Ante la presión de las entidades bancarias Fadesa termina por ceder y empieza a vender suelo y activos. La compañía intenta así levantar los resultados trimestrales y el anual, casi en números rojos tras los enormes gastos de la OPA. El beneficio neto del primer semestre de 2007 caía un 1,8%. El día del reestreno en bolsa de la nueva compañía integrada Martinsa Fadesa, las acciones ya valen la mitad de lo que pagó Fernando Martín. Pero, los resultados anuales del grupo Martinsa Fadesa en 2007 dieron cierta tregua. Los 60 millones de euros de beneficio permitían mantener las apariencias en medio de anuncios de pérdidas estrepitosas en el resto de empresas del sector. El 16 de marzo, la compañía remite a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) una comunicación en la que asegura que está negociando un trato con la mayoría de las entidades financieras con las que tiene el crédito para prorrogar los pagos. El acuerdo se cerró con la totalidad de cajas y bancos casi un mes después. Mientras, las acciones del grupo sufrieron una nueva subida al alza propiciada por la venta de títulos por parte de terceras entidades que tenían los valores en préstamo con el Santander y BNP Paribas. A partir de aquí, comenzó una cuenta atrás en la que Martinsa-Fadesa disponía de tres meses para pagar 150 millones, la condición puesta en la negociación para refinanciar 4.000 de los 5.100 millones de la deuda de la compañía. Para conseguirlo, la compañía intentó que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) le diera un préstamo por esa cuantía. Pero la negativa del organismo público acabó con las posibilidades de recuperación de la inmobiliaria de Fernando Martín. Dos años después, el sueño de este emprendedor se ha convertido en una auténtica pesadilla, con la empresa al borde de la ruina y protagonizado una de las mayores suspensiones de pagos de la historia de nuestro país.