El sistema financiero europeo precisaría 250.000 millones de euros de nuevo capital.

A este extremo se llegaría si se deteriora la deuda y asistiéramos a una contracción severa de las economías, según S&P.

En España, a principios de marzo el BdE cifraba las necesidades de las financieras españolas en 15.500 millones, horas después de que la agencia de calificación estadounidense Moody's rebajara un escalón la nota de solvencia de España. Moody's explicó que su decisión se basaba en el hecho de que "el coste de la reestructuración bancaria excederá las previsiones del Gobierno".