El Plan Marshall que fue denominado oficialmente como el Plan de Reconstrucción Europeo se llevó a cabo tras la Segunda Guerra Mundial por iniciativa estadounidense para la reconstrucción de los países aliados de Europa después de seis años de duras batallas con pérdidas humanas y destrozos en edificios e infraestructuras. Aunque no es el mismo caso el que acontece en estos momentos, desde Aspain 11 Asesores Financieros EAFI vemos ciertos paralelismos entre aquella postguerra y los momentos de crisis que vivimos en Europa.

En primer lugar, algo anecdótico, el período de tiempo transcurrido. Desde el año 2007 estamos en una situación de crisis, primero una crisis financiera con la caída de Lehman Brothers y segundo la crisis de deuda y de la economía real, que dura ya 6 años. El Plan Marshall se propuso tras los seis años de guerra en una cumbre, el día 12 de julio de 1947. Y en nuestro caso parece que un plan global para Europa se podría estar planteando, o al menos desde Aspain 11 Asesores Finanieros EAFI vemos la necesidad de que este se lleve a cabo.

En segundo lugar, el “círculo vicioso instaurado”. Ya anunciaba George Marshall en un discurso en la Universidad de Harvard en junio de 1947 que “el remedio consiste en romper el círculo vicioso y restaurar la confianza de la gente europea en el futuro económico de sus propios países y de Europa como un todo”. En esos momentos, Europa estaba devastada no tenía dinero para comprar lo más básico, con lo que afectaba, en primer lugar a los ciudadanos de nuestro continente y en segundo plano al sector exterior estadounidense. Ello conformaba una espiral en la que la única solución era realizar una serie de donaciones y empréstitos a los países aliados para reactivar sus economías.



Hoy en día, el círculo vicioso también está instaurado a nivel global. Primero el estallido de la crisis tuvo como epicentro la primera economía mundial, EEUU. Está se extendió a Europa, la desconfianza reinó en el mercado interbancario, porque los propios bancos desconfiaban entre si ante el temor de tener los activos tóxicos provenientes del otro lado del charco. La tensión se agrandó a pesar de las primeras medidas expansivas (quantitative easing) de la Reserva Federal, la restricción a crédito llegó hasta la economía real, el mercado inmobiliario se hundió y vivimos momentos de incertidumbre. Más tarde la crisis, en 2010 se convirtió en una crisis de deuda soberana debido a una serie de acontecimientos perniciosos pertrechados por distintas autoridades nacionales europeas, ello unido a la inexistencia de una verdadera consolidación en la Unión que paliase de forma más directa todo el desorden en las finanzas públicas nacionales. ¿Quién decía que un Estado no podía quebrar? Ahora vemos como este círculo vicioso continúa y ante una salida de Grecia del euro caeremos de nuevo en un desorden aún mayor que con la caída de Lehman Brothers, sobre todo si se hace de forma desordenada. EEUU, con Obama a la cabeza ya está moviendo los hilos y reuniéndose con las autoridades de las máximas potencias para marcar una hoja de ruta global, porque es consciente que aunque su economía esté registrando un crecimiento moderado en los primeros meses de este año como indica el último Libro Beige, si se hunde Europa afectará a la Aldea Global en la que vivimos. De hecho, los emergentes ya están registrando una desaceleración de sus economías por el efecto contagio de todas las incertidumbres provenientes de Europa, sobre todo aquellos con un perfil más exportador. Estos países están intentando paliar el debacle con bajadas de los tipos oficiales, pero nada podrán hacer si no se encuentra una solución para la situación europea.

Si bien es cierto, ya se han empezado a ver ciertos esbozos por parte de las autoridades como el posible rescate a la banca española a través de una línea de crédito o ciertas propuestas para llegar a una unión verdadera y firme. Aunque como siempre Alemania parece no haberse enterado de lo que todos necesitan. De hecho, ha rebajado sus expectativas para la cumbre de finales de junio alejándose de la búsqueda de un plan maestro para Europa y no descartando la integración de forma gradual y con la posibilidad de instaurar una Europa de dos velocidades.

Algunos historiadores aseguran que el verdadero objetivo del Plan Marshall era acabar con la amenaza comunista que acechaba en Europa y que el plan funcionó no solo por las donaciones y empréstitos otorgados a los países aliados sino por la política del laissez passer (política librecambista) que sentó las bases del libre comercio europeo actual. En la actualidad, la amenaza es la falta de una estructura firme en Europa con una clase política más interesada en resultados electorales que en la calidad de vida de sus ciudadanos. Así, el libre comercio que fue y es tan positivo ha generado que las autoridades perdiesen, en cierta medida, el norte y focalizasen su atención hacia la unión monetaria, sin pasar por un escalón crucial y más costoso en términos de marketing político, la consolidación fiscal. Es decir, que ante el optimismo instaurado la casa de la Unión no se empezó por los cimientos sino por el tejado.

Desde Aspain 11 Asesores Financieros EAFI, a pesar de ser analistas financieros, no políticos, queremos hacer un llamamiento a los representantes de los ciudadanos europeos, diciéndoles que un plan maestro es prioritario para Europa, con un verdadero plan de consolidación fiscal y expansión monetaria por parte del BCE. Este plan tiene que ser definido con urgencia y además de forma adecuada y rigurosa con una evaluación REAL y pormenorizada de la situación de las arcas públicas y de la banca. ¿El momento idóneo para la presentación del mismo? La próxima cumbre que tendrá lugar los días 28 y 29 junio. En Aspain 11 Asesores Financieros EAFI continuaremos pendientes de los acontecimientos y noticias para intentar aportar valor en todo momento a todos nuestros clientes.