La economía española volvió a registrar un crecimiento negativo en los tres últimos meses de 2011, una contracción que se prolongará al menos durante la primera mitad de 2012 y que dará lugar a una contracción a su cierre del 1,7%.

En un informe sobre la economía europea elaborado por Morgan Stanley, señala que serán necesarios nuevos ajustes para cumplir los objetivos fiscales marcados e incide en la importancia de que se lleven a cabo "profundas reformas estructurales", que incluyen una mayor reestructuración del sector bancario.

La entidad señala que la contribución del sector exterior al crecimiento ha sido el principal motor de la suave recuperación de España, pero en los últimos meses ha disminuido, y es probable que siga cayendo, como consecuencia de la ralentización de las principales economías de Europa. Si a esto se suma la débil demanda doméstica, en parte debido a los ajustes, se constata que los últimos objetivos fiscales eran "demasiado ambiciosos" para ser alcanzados.

A este respecto, añade que los precios de la vivienda tienen que caer aún más y subraya que el desempleo es "significativamente" más alto que en cualquier otro país de la eurozona. De hecho, las previsiones del banco recogen que la tasa de paro alcanzará en 2012 el 23,8% de la población activa, después de cerrar el año en el 21,8%, para después caer en 2013 al 21%.