El Royal Bank of Scotland (RBS), controlado por el Estado británico, advirtió hoy de que el número de despidos planeados por el banco podría seguir aumentando a lo largo de 2009, hasta superar los 2.700, la cifra ofrecida a principios de año por el banco. El presidente de la entidad, Philip Hampton, señaló que el objetivo es reducir costes en cerca de 2.500 millones de libras (2.743 millones de euros) en el próximo trienio. "Ese dato (los despidos) no es el final de la historia", indicó Hampton, que se negó a concretar el número total de despidos que la entidad planea en estos momentos y dónde van a efectuarse. No obstante, el máximo directivo del RBS precisó que "se hará todo lo posible para que los recortes de personal se reduzcan al mínimo".