Las subidas reactivadas en las bolsas coinciden con una corrección en el precio del oro. El metal precioso por excelencia baja 1,8 dólares, para situarse en 994,9 dólares la onza, distanciándose ligeramente de la cota de los 1.000 dólares. La semana pasada se quedó justo al borde de este nivel después de anotarse su mayor subida semanal, un 4%, desde abril.