Cada vez mas son los que se preguntan si el mercado del oro pudiera repetir el rally alcista de los años 70, en el que a lo largo de 12 años la cotización del oro se multiplicó por 24, desde los 35 dólares en los que cotizaba de manera fija en 1968, hasta los 850 que alcanzó en enero de 1980. Si esto volviera a suceder y tomamos los mínimos del precio del oro del año 2002 de alrededor de 275 dólares la onza y lo multiplicamos por 24 nos daría una cifra de 6.600 dólares.


A mediados de los años ’70 hubo correcciones de más del 25%% en la cotización del oro, hasta que al final se produjo el "blowoff-top" en el que la onza llegó a alcanzar los 850 dólares, que ajustados a la inflación actual correspondería con aproximadamente 2.400 dólares.

El oro durante la primera década del siglo XXI ha aumentado una media del 18% anual frente a todas las divisas. En 2010 el precio del oro aumentó un 30%, y desde comienzos de año a corregido aproximadamente un 4%. Bien podría suceder que la cotización del oro corrija hasta niveles de 1.320 o quizás hasta los 1.260 dólares la onza, si esto sucede, únicamente se trataría de una corrección en una tendencia alcista a largo plazo, puesto que todos los fundamentales que han impulsado al alza la cotización del oro continúan estando presentes.

Los inversores en todo el mundo están redescubriendo que el oro es un activo monetario, es dinero que protege el poder adquisitivo frente a la devaluación las divisas. Es un activo tangible y reconocido internacionalmente que no tiene riegos de contrapartida y por eso cada vez son más los que consideran al dorado metal como la única divisa fiable.

La demanda de inversión en oro es una demanda protesta a la vez que un refugio frente a la devaluación del dinero y frente a los temores e incertidumbres que amenazan el correcto funcionamiento del sistema financiero mundial. Esta protesta la están llevando a cabo no solo cada vez más inversores particulares, sino también inversores institucionales y bancos centrales de todo el mundo. Por primera vez en 20 años los bancos centrales se han convertido en compradores netos de oro.

Para poner un poco en perspectiva la importancia del oro en el sistema financiero, en el año1932 de todos los activos financieros mundiales, el 20% estaba invertido en oro y acciones de compañías mineras. A comienzos de los años 80 del siglo pasado el 26% de todos los activos financieros mundiales estaban invertidos en oro y acciones mineras. En la actualidad únicamente el 0.8% de todos los activos financieros mundiales se encuentran invertidos en oro, acciones mineras y fondos cotizados que replican el precio del oro. ¿Alguien se atrevería a afirmar que el precio se encuentra en una burbuja?

El premio Nobel de economía Robert Mundell, vaticinó en 1997, en un discurso que podríamos definir de visionario, titulado ‘The International Monetary System in the 21st Century: Could Gold Make a Comeback?’, “un retorno al patrón oro, en tal vez en 10 o 15 años". En otras palabras Mundell señalo que esto sucedería hacia el año 2012.El Premio Nobel de Economía indicó que el oro podría hacer una reaparición a principios del siglo XXI, formando parte de la estructura del sistema monetario internacional y que se podría utilizar como un referente para el dólar y otras divisas.

El estancamiento en la producción mundial anual de oro, la guerra de divisas, la política de flexibilización cuantitativa que afecta al valor del dólar, puesto que no se puede reducir deuda, incrementando la deuda, la desconfianza generalizada que reina en los mercados financieros, la deuda soberana europea y la situación geopolítica internacional, son factores que suman para que el oro vuelva a resurgir como activo monetario, como dinero, con la particularidad de que la cantidad de oro no puede ser aumentada a voluntad por los gobiernos o autoridades monetarias como lo hacen con la emisión del dinero.