El Indice de Precios al Consumo (IPC) estadounidense cayó el 1,5% en el último año, pese a la ligera subida del 0,4% en agosto, informó hoy el Departamento de Trabajo. El dato de agosto superó en una décima las expectativas de los analistas, que esperaban un repunte del 0,3%
La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la alimentación y la energía, fue del 0,1% en agosto, en línea con lo esperado por el consenso del mercado. La inflación interanual negativa obedece al descenso de los precios de la energía, que pese a haber aumentado un 4,6% en agosto frente al mes de julio, han experimentado una caída del 23% en los últimos 12 meses.

Los precios de la gasolina aumentaron un 9,1% el último mes, pero aun así han caído un 30% en el último año. Mientras tanto, los precios de los alimentos aumentaron un 0,1% en agosto, la primera subida desde el mes de enero. Los datos publicados hoy confirman que la debilidad económica ha logrado aplacar las tensiones inflacionarias en la economía.

El menor gasto de los consumidores, que se han visto obligados a apretarse el cinturón ante la peor recesión desde los años 30, ha impedido que productores y cadenas de venta al por menor aumenten los precios.

En julio, el Gobierno anunció que los precios al consumo habían caído un 2,1% en los doce meses hasta julio, la mayor disminución interanual desde 1950.

Aun así, comienzan a acumularse las señales de recuperación económica, lo que podría llevar a los consumidores a volver a gastar.

El Departamento de Comercio informó el martes que las ventas al por menor aumentaron un 2,7% en agosto, el mayor incremento en más de tres años.

Y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, dijo el martes que EEUU probablemente ha superado ya la recesión, aunque precisó que resulta improbable que la economía crezca lo suficientemente rápido como para reducir la tasa de desempleo en el corto plazo.

El desempleo está en la actualidad en el 9,7% y la mayoría de los analistas espera que la cifra suba por encima del 10% el próximo año.

"Todavía va a parecer una economía muy débil durante algún tiempo", afirmó Bernanke.