De vértigo. La renta variable española se ha subido esta semana en una auténtica montaña rusa y ha dibujado un gráfico “para enmarcar” por los analistas técnicos. Los movimientos frenéticos e irracionales han tomado las riendas y tampoco ha faltado el pánico entre los inversores. A un rebautizado como “lunes negro” – cuando el Ibex 35 perdió más de 1.000 puntos y firmó su mayor caída de la historia - le siguió un miércoles no menos oscuro, para rebotar con fuerza en las dos últimas sesiones de la semana. Al final, el Ibex se despide hasta el lunes en los 13.141 puntos, con un balance semanal del negativo del 3,7 por ciento. A partir de ahora, “intentar hacer una previsión es jugar a la bola de cristal”, como señala Gonzalo Cantarela, director de CG Gestión Privada
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