El Gobierno chino rechazó hoy públicamente que su decisión de impedir la adquisición de una empresa nacional por parte de Coca-Cola pueda repercutir negativamente en intentos similares de compra de compañías chinas en el extranjero. El viceministro de Comercio chino, Chen Jian, aseguró no sentirse "preocupado" ante el riesgo de que otros países, y ante la aplicación de la ley anti-monopolio que está poniendo en práctica Pekín, opten por boicotear la entrada de firmas chinas en sus países. El resto de países, afirmó, "tienen sus propias leyes anti-monopolio", y "pueden actuar de acuerdo con sus leyes".  De hecho, en estos momentos las autoridades australianas estudian si aceptar o no la inyección de 19.500 millones de dólares en el gigante Rio Tinto por parte de la reina del aluminio china, Chinalco, que además es de propiedad estatal.